El primer encuentro formal entre el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano y el nuevo ministro de Deportes, Danilo Díaz, dejó una agradable sensación. De allí salió una tercera nota en la que Díaz se refiere al Pacto Nacional de Desarrollo del Deporte, iniciativa que todos aplauden en el movimiento deportivo.

Pero esos aplausos van dirigidos a una intención, la cual esperamos se convierta en un hecho que favorezca al deporte nacional. Escribo esto porque tan pronto el plan afecte intereses vendrán los torpedos en contra.

Y es que las posiciones personales, con el “lo mío” por delante, van a aparecer. No necesariamente en la relación entre el COD y Miderec, que es apenas una parte, importantísima, pero nunca la totalidad del engranaje deportivo nacional.

Porque un pacto nacional implica a los clubes, a las ligas profesionales (Lidom, LNB, LDF), el deporte recreativo, el universitario, el escolar, y el arroz con mango de las firmas de prospectos cada vez más complicada. Y no dejen el deporte paralímpico con Olimpiadas Especiales (que apenas recibe 40 mil pesos mensuales de Miderec) como estandarte.  

El Pacto Nacional es necesario. La forma de implementarlo es un enigma, pero si hay una idea e intención, ya vamos ganando. No será fácil lograr un consenso nacional, pero es una tarea necesaria y debe ser ejecutada entre la decisión firme y el cuidado de no causar daños irreversibles.

Un Pacto Nacional de Desarrollo del Deporte necesitará posiciones flexibles, ceder de lado y lado cuando sea necesario.   La crítica sincera y responsable también tendrá su papel en la búsqueda de un programa deportivo nacional. Y que la prensa también desempeñe su rol con responsabilidad, pero sin necedades. Yo me entiendo y espero que usted también.

En fin, es un buen comienzo la intención expresada por el ministro Díaz. Hagamos todos nuestra parte para que se concrete como un programa inclusivo, en el que cada parte tenga el peso e importancia que le corresponda.