El jugador de los Memphis Grizzlies, Vince Carter, cumplió el sueño de una joven aficionada que viajó 14 horas desde China para poder ver a su ídolo jugar un partido de baloncesto. Carter tuvo el detalle de pararse y posar junto a la aficionada para una foto, además de regalarle uno de los accesorios con los que juega.

Este gesto vuelve a demostrar que tanto los jugadores NBA como la liga en general están a años luz de lo que ofrecen otros deportes a sus aficionados.