Pese a los obstáculos en la carrera de Alexander Colomé con los Rays-incluyendo una suspensión por dopaje en el 2014, inicios tardíos en los entrenamientos por problemas de visado, una neumonía en el 2015 y en sentido general poco éxito como lanzador abridor-la gerencia de Tampa Bay tenía mucho invertido en el joven quisqueyano, el primer producto de su academia en Dominicana en jugar con el equipo grande.

Desde mediados de la temporada pasada, Colomé ha recompensado la fe que tenían los Rays en el talento del derecho, convirtiéndose en uno de los mejores cerradores de las Mayores en estos momentos. El lunes, el relevista empató una marca de sus compatriotas Rafael Soriano y Alberto Reyes en el equipo de Tampa Bay al salvar juegos en sus primeras 16 oportunidades del año.

De hecho, el oriundo de Santo Domingo ha salvado 16 de las 26 victorias de Tampa Bay hasta ahora en el 2016 y ha registrado un rescate en cuatro días consecutivos del viernes al lunes.

Colomé llegó al martes empatado en el tercer lugar en salvamentos de la Liga Americana. Lleva efectividad de 1.04 en 24 juegos y un total de 26.0 entradas, WHIP (bases por bolas más hits por inning lanzado) de 0.85 y 34 ponches.

Entre los taponeros del Joven Circuito, Colomé está empatado con Craig Kimbrel de los Medias Rojas por mejor WHIP y solamente Wade Davis de los Reales tiene mejor promedio de carreras limpias (0.89). Si agregas los 11.8 ponches por cada nueve episodios de Colomé, más su proporción de 5.67 abanicados por cada base por bolas, ves a un cerrador que tiene muy poco que envidiarles a sus colegas ahora mismo.

"Hay mucha adrenalina, porque en ese momento te entregan, como quien dice, el juego entero", dijo Colomé sobre la relativamente nueva sensación de encargarse del noveno inning. "Ya ahí tú eres quien decide si se gana o se pierde y es una gran responsabilidad".

Con una recta cortada en su arsenal ahora y una nueva mentalidad para sacar los últimos tres outs de un triunfo, Colomé-sobrino del ex cerrador de los Rays, Jesús Colomé--parece haberse acostumbrado a su nuevo papel sin muchos tropezones.

"Primero que nada hay que reconocer a Alex, pero después de eso hay que ver que Stan Borowski, nuestro coach del bullpen, ha hablado mucho con él y le ha ayudado a asimilar la mentalidad (de un cerrador)", dijo el manager de los Rays, Kevin Cash. "Alex ha lucido como si estuviera hecho para ese rol, pero (la mentalidad) ha cambiado y eso continúa creciendo.

"Definitivamente, hay algo impresionante de sacar los últimos tres outs de un juego", continuó. "Ves cada noche lo difícil que puede ser eso para muchos equipos en una noche determinada".

Como parte de su evolución como relevista, Colomé convenció a los Rays a dejarlo lanzar en la Liga Dominicana en el 2015-16, bajo la condición de no pasarse de los innings indicados. Así ocurrió, ya que el diestro tiró 8.0 entradas en igual número de presentaciones, permitiendo una sola vuelta.

"En Dominicana mi mentalidad fue de trabajar fuerte con mi control, con mi comando, para cuando llegara este año hacer aun mejor trabajo que el año pasado", comentó Colomé, quien no permite carrera alguna en 15 presentaciones desde el 4 de mayo. "Eso me ayudó a poder poner en práctica lo que trabajaba en la casa en el invierno".

Aunque los Rays veían con cierto escepticismo la participación de Colomé en la pelota invernal, Cash sí reconoce el valor que esa experiencia puede traer a la hora arrancar la temporada siguiente. Y en el caso de su taponero, no puede haber quejas.

"Queríamos limitar sus innings y él hizo eso mismo. Si eso le ayuda en el aspecto mental, lo apoyamos", expresó el piloto.

De su parte, Colomé está contento con la confianza depositada en él por la organización de Tampa Bay y quiere seguir cumpliendo en ese sentido.

"Lo que siempre tuve en mi mente fue fe y (la meta de) salir cada día para poder cada vez que me dieran la oportunidad, fuera como abridor, fuera como relevo, poder enseñarle a cualquiera lo que yo puedo hacer", manifestó el lanzador de 27 años de edad. "Tanto el manager como la gerencia y el equipo han visto mi trabajo y confían en mí. No importa que me vaya bien o me vaya mal, me van a llamar y me entregan la confianza.

"Es algo muy importante. Eso me llena de satisfacción, porque cada vez que me dan el noveno inning, me ayuda a salir con más esperanza".