Anthony Davis, triste protagonista de la actualidad por la lesión que le apartará durante meses de las canchas, ha querido explicar su situación frente a los micros y ha dejado una noticia sorprendente en forma de declaración. “He jugado tres años con el desgarro en el labrum”, explicaba la joven estrella de New Orleans Pelicans.

El labrum es un cartílago que rodea la cavidad glenoidea del hombro y la causa de que Davis se pierda el resto de la temporada y, según ha confirmado el jugador, los Juegos Olímpicos de Río. Es duro perder la posiblidad de sumar un oro olímpico al palmarés y más duro será si no es seleccionado en uno de los mejores equipos del año de la NBA, una condición a cumplir para cobrar un bonus de 23 millones de dólares.

Pese a que pueda sonar extraño tras confesar que ha vivido tres campañas con los dolores de la lesión, Davis ha querido dejar claro que dicha cifra no va por delante de los intereses del equipo, y que sería egoísta continuar arrastrando los problemas físicos con el único objetivo de sumar números para ser elegido en un All-NBA Team.