La entrega de la primera partida para la reparación del estadio Quisqueya Juan Marichal de cara a la Serie del Caribe 2016 tranquiliza a los ejecutivos de la Confederación de Béisbol del Caribe y la Liga Dominicana de Béisbol.

Dicha entrega llegó más tarde de lo prudente, pero como buenos dominicanos sabremos trabajar sobre la mucha con el brochazo final llegando varios segundos antes del primer pitcheo del juego inaugural.
La partida entregada es de 14 millones de pesos, menos de la mitad de los 34 millones presupuestados, pero se anunció que entregarán tres partidas para desarrollar el proyecto que busca remozar el entorno del parque capitalino.

Las reparaciones deben incluir la construcción de un clubhouse de visitantes del lado derecho del parque, un palco de prensa y una sala de convivios, además del ornato de la fachada y el área frontal del play capitalino.

Esta última parte, el área frontal, es vital como primera impresión para los que llegan al estadio. Y no se trata solo de dejar una grata impresión en los extranjeros (asunto importante); también es necesario atraer al público local con una cara más bonita de nuestro principal parque de pelota.
Pero más allá del ornato, también es necesario un entorno menos arrabalizado, más seguro, con más espacios y mejores condiciones en los parqueos. Es decir: cambiar la cara en lo físico y poner orden en lo funcional.   

Ese es el estadio que merece la afición dominicana; al menos es lo que se puede hacer, teniendo en cuenta las realidades de nuestra economía y el abuso permanente con el exiguo presupuesto destinado a Deportes. Si la excusa para arreglar el play es la Serie del Caribe, bien. Lo que importa es lo que quede. Luego será asunto del patronato mantener lo que se logre ahora.

El “Coloso del Ensanche la Fe” será sede de la Pequeña Serie Mundial Latinoamericana del 1 al 7 de febrero, con la participación de los campeones de los torneos invernales de México, Puerto Rico, Venezuela, Cuba y los anfitriones dominicanos.

Ahora hablemos de precios asequibles para que el estadio no se quede vacío. El público es el ornato de las graderías.