Al ver la lista de meritorias damas homenajeadas ayer con la Medalla de Honor por parte del Poder Ejecutivo, extrañé alguna atleta, ya que es el deporte uno de los campos donde mayores aportes ha hecho la mujer dominicana.

También nuestras atletas, activas y retiradas, han abierto campo para el crecimiento propio y de las futuras generaciones, con base en el trabajo y excelente desempeño de sus funciones en la cancha o en la oficina.

Sea por logros recientes o por trayectoria, decenas de atletas o propulsoras dominicanas merecen que se le reconozca en un día tan especial como el de ayer, Día Internacional de la Mujer.

Dos des tres campeones dominicanos en los Juegos Panamericanos 2015 son atletas femeninas: la pesista Cándida Vásquez y la karateca Ana Villanueva. Las damas dieron al país 12 de las 24 medallas obtenidas en la justa continental, incluida la única presea por equipo, el bronce de las gloriosas Reinas del Caribe en el voleibol.

Si es por trayectoria, ahí está Yudelquis Contreras, la única dominicana con dos medallas mundiales, dos oros de Juegos Panamericanos y seis preseas doradas de Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Teresa Durán es la mejor baloncestista que ha nacido en el país y realiza una excelente labor como funcionaria al frente de la oficina de Género y Deporte en Miderec, es una trabajadora social a tiempo completo como mentora y coach de los equipos juveniles del Club Domingo Solano en su barrio Guachupita, y ahora marca un hito al dirigir al club Huellas del Siglo en el Baloncesto Distrital Masculino.

No olviden los logros en el pasado reciente de las doble campeonas de Juegos Panamericanos Wanda Rijo y Heidi Rodríguez, quien es una profesional de la medicina radicada en España, luego de repartir patadas por el mundo como la principal exponente del karate dominicano en su generación. Villanueva le siguió los pasos y también ha ganado dos oros panamericanos, además de un bronce mundial.

También reune meritos Juana Arrendel, aquella a la que un Estadio Olímpico lleno le cantó el himno nacional, mientras ella lloraba de la alegría con su medalla de oro en mano en el 2003. Que no se nos olviden pioneras como Heida Joaquín, sobresaliente en tres deportes diferentes, y Marisela Peralta, nuestar gran representante del atletismo.

Capítulo y comida aparte para el equipo nacional de voleibol femenino, que merece una ceremonia particular por sus más de 20 años de logros enfrentando a las potencias mundiales en una disciplina global. Reconozcan a las atletas en los años venideros.