El Barcelona disipó las dudas que sembró con mérito un Celta de Vigo mermado en el Camp Nou, con acciones de fantasía del mejor tridente del mundo y un penalti de Leo Messi con asistencia a Luis Suárez que generará tantas críticas como elogios, en una jornada en la que el Atlético de Madrid mantiene el pulso por el título.

El regreso de la Liga de Campeones marcó la jornada para Barcelona y Atlético de Madrid tras el triunfo del Real Madrid el sábado. Se esperaba goleada plácida en el Camp Nou ante un Celta plagado de bajas, pero hubo que esperar al segundo acto para que se sucedieran los goles. El Barcelona representa la diversión plena en el fútbol, traslada alegría a la grada hasta en los encuentros en los que es exigido. El mérito de un Celta luchador que salió sin sus jugadores más importantes se apagó cuando conectó la MSN.

El desequilibrio de Messi con un lanzamiento de falta perfecto a una escuadra, la pegada del máximo artillero de la Liga, Luis Suárez, que firmó un triplete, y la fantasía de Neymar propiciaron a un 6-1 del sólido líder, que esta semana puede dar un golpe a la Liga en El Molinón ante el Sporting de Gijón. Si gana ese partido, aplazado por el Mundial de Clubes, serán seis los puntos de diferencia respecto al Atlético de Madrid.

El equipo rojiblanco se impuso al Getafe (0-1) en el Coliseum Alfonso Pérez en uno de esos días grises en los que vence por su fiabilidad defensiva. Quitado el lastre del gol cien, no había hecho nada más que comenzar el encuentro cuando Fernando Torres firmó un tanto que dio tres puntos a su equipo.

De nuevo desmarcado en la boca de gol, anotó a placer y dio origen a un partido de impotencia ofensiva del Getafe y seguridad rojiblanca (1-0). El pulso por la zona europea deja quinto al Sevilla, que venció con oficio a Las Palmas gracias a un Gol de Ever Banega.