De regreso del Mundial de la categoría U-17 y en preparación para el Premundial del nivel U-18, el baloncesto dominicano siente los efectos de un salto cualitativo que comienza a exigir más recursos para no perder lo que se ha logrado.

Con tres calificaciones para Campeonatos Mundiales en el presente ciclo olímpico, Rafael Uribe, presidente de la Federación Dominicana de baloncesto (Fedombal) vuelve recordar que el básket necesita una nueva casa para práctica y concentración de los talentos.

El equipo U-17 viene de ocupar el lugar 11 en el recién concluido Mundial de Zaragoza, España, y la selección U-19 fue 12vo el pasado año en el Mundial U-19 de Grecia. El equipo de mayores jugó en España 2014  y se ubicó en la posición 13.

“Tenemos jugadores del interior del país e hijos de dominicanos en los Estados Unidos. El talento que hemos reclutado debemos traerlo a Santo Domingo  para concentrarlos y es por eso que necesitamos una nueva casa”, expresó Uribe mientras sudaba en medio de una práctica del equipo U-18, celebrada en el Palacio de los Deportes.

Planificar los próximos pasos con cada categoría es el reto de Fedombal. “Los resultados de Zaragoza nos indican que podemos entrar al dinero. Podemos ser consistentes entre los ocho primeros puestos del mundo, pero el salto implica inversión”, exclamó.

La concentración por área también es una meta a largo plazo. “Tenemos que especializar nuestro juego. El nivel internacional exige un tirador de larga distancia, una mente pensante, y otros elementos que hacen falta en un equipo que aspire a ser mundialista”.
Esto implicaría la contratación de coaches para cada área. “Imagínate a los tiradores trabajando con Tepo (Tapia), los armadores con Boyón (Domínguez) y Víctor Hansen y así cada posición con un especialista de esa área”, explicó.