Cándida Vásquez es la menor de seis hijos en una familia clásica, de esas que hoy no abundan. El padre en el trabajo y la madre en la casa al cuidado de los niños.  

La medallista de oro de los Juegos Panamericanos en la categoría de los 48 kilogramos sorprendió a sus padres a los 16 años cuando decidió aprender un deporte y su elección fue el levantamiento de pesas. 

El padre, Eligio Vásquez, estaba ocupado en el mercado pues trabajaba de sol a sol para sacar a su familia a camino con un triciclo en el que cargaba víveres y verduras. Así que las decisiones de la casa recaían en la madre, Aida Hernández.

“Yo estaba negativa al principio. No me gusta que mis hijos estén en la calle”, fue la primera reacción de Aida. “La doña es la que sabe de la casa, yo solo voy al mercado”, se zapateó Eligio, siempre apegado al papel de proveedor del hogar. 

Lo de Cándida y la halterofilia fue amor a primera vista. La fortaleza en las piernas fue la clave para que la adolescente llamara la atención en el epicentro del levantamiento  de pesas en el país: el complejo deportivo de esta provincia, el mismo que dio a luz a las leyendas Wanda Rijo y Yudelquis Contreras y donde se han desarrollado figuras como Guillermina Candelario, María Carvajal y Beatriz Pirón, entre muchas otras. 

“Llegué el primer día y el entrenador Miguel Aponte me puso a hacer sentadillas. Hice 37 corridas y se sorprendieron”. Era el 13 de junio del 2009 y al año siguiente ya estaba viajando con la selección nacional. “En el 2011 me engancharon a la Policía Nacional para los Juegos Militares. Todo sucedió con rapidez”, exclamó.  

Doña Aida se tranquilizó pronto. “El entrenador, Miguel, vino a la casa en los días que ella comenzó a entrenar y me dijo que ella tenía futuro y que ellos la iban a cuidar. Ahí comencé a aceptar que ella saliera a los entrenamientos que eran de noche”, recordó. 

La distancia del complejo a su casa y la hora de los entrenamientos no amilanaron a Cándida, quien también ganó un oro en la modalidad de arranque de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. “El complejo queda a más de dos kilómetros de mi casa materna y muchas veces tenía que regresar caminando por las noches”, relató. 
 
Río es la meta 
 
Cándida trabaja con el Campeonato Mundial en la mira. La cita es en Houston entre el 21 y el 29 de noviembre venidero. “Lo más próximo es el Mundial y luego los Juegos Olímpicos. Espero estar en ambos eventos, pero tengo que trabajar duro para estar en los Juegos Olímpicos que es el escenario en el que todos los atletas anhelamos  brillar”, expuso la monarca continental.
Cándida tiene 22 años y la competencia comienza internamente, ya que comparte categoría con la medallista de bronce de Toronto 2015, Beatriz Pirón. “Como país estamos muy fuertes, pero yo no compito con mis compañeras ni arriba ni debajo de la plataforma. Mi competencia es mi marca. Mis retos son las barras y los discos”, concluyó. 
 
Amor pesado  

 
En sus primeros entrenamientos, Cándida conoció a su esposo Vladimir, quien entonces era miembro de la preselección nacional, y como practicaban a la misma hora, pues el amor fluyó. “Me enamoró peleando. Siempre me cogía los hierros o hacía cosas para enfadarme”. Cada quien tiene su estilo. “Ya tenemos seis años juntos y nos complementamos muy bien”, agregó Vladimir. Mientras que  Cándida es la única atleta de su familia, su esposo tiene una herencia en esta disciplina ya que su padre, Angel Bernal, fue parte del equipo nacional.      
“Estoy fuera del levantamiento de pesas ahora, pero es algo que me sigue apasionando porque lo practiqué desde niño. Es el deporte que me llena y ahora lo vivo por vía de Cándida, y sus triunfos son míos”, manifestó Vladimir.

RÉCORD PANAMERICANO
181kilos
Impuso una marca para citas continentales por su total. Levantó 81 kilogramos en la modalidad de arranque y 100 en envión.