Luego de una vuelta regular de altibajos con los Gigantes del Cibao, el jardinero Carlos Peguero ha tenido una excelente actuación para los Leones del Escogido en lo que va del Todos contra Todos.

Peguero fue la primera escogencia de los Leones en el Sorteo de jugadores nativos, previo al inicio de la ronda semifinal, y ha cumplido con su trabajo.

En los primeros seis juegos del Round Robin, el joven jardinero ha sido el bateador más importante de la ofensiva roja, al promediar .308 en 26 turnos, con un cuadrangular, dos dobletes y nueve vueltas remolcadas.

Peguero resalta el buen ambiente que ha encontrado en el Escogido.

 “Hay una armonía buena… uno trata de divertirse en el juego y eso es lo que hay mucho aquí en este equipo, tratamos de divertirnos y de ayudarnos uno al otro; me gusta la química que hay aquí en el Escogido”, expresó durante una entrevista para el departamento de prensa del equipo.

 “Me he sentido cómodo, me he sentido muy bien, en familia”.

En cuanto a la posibilidad de coronarse campeón por segundo año seguido, esta vez como refuerzo de los Leones, Peguero lo ve como una bendición.

“Me sentiría super bendecido… un campeón se forja con altas y bajas y mucho sacrificio. Sería una tremenda y hermosa bendición”, afirmó.

El fornido jugador atribuye su gran comienzo en el Round Robin a algunos cambios realizados en su mecánica de bateo.

“En la regular tenía un mal hábito que me estaba haciendo daño, pero gracias a Dios en los días que tuvimos libre practiqué con mi entrenador, trabajé en esas cositas y gracias a Dios pude hacer los ajustes”, relata.

El síndrome post-lesión le afectó al iniciar la temporada invernal.

“Vine de una lesión de la muñeca… y estaba tratando de  proteger la muñeca y eso me hacía no batear bien. Estaba tratando de hacer mucho y le estaba quitando la cara a la pelota”, confesó Peguero.

En su actuación de 26 partidos con los Gigantes, Peguero apenas promedió .207, con 2 cuadrangulares, 2 dobles, un triple y 13 vueltas remolcadas; en 92 turnos agotados recibió 32 ponches.

 “Dios es un dios de redención y de oportunidades. Gracias a Dios me pude dar cuenta de las cosas que estaba haciendo mal y por su gracia tenía fe de que las cosas iban a cambiar”, manifestó Peguero, quien es practicante de la fe cristiana.