Gabriel Mercedes anunció en su cuenta de Twitter que ya recibió el nombramiento como monitor de taekwondo para trabajar con la Federación de esa  disciplina, por vía del Ministerio de Deportes.

La solución era lógica y quizás el show no era necesario, pero es un buen precedente en torno a lo que debe ocurrir con nuestros atletas al final de sus carreras.

Estas monitorias favorecen a los nuevos valores porque se pueden nutrir de quien vivió su propio proceso. Esto debe ser compatible con actividades profesionales para las cuales deben prepararse nuestros atletas. Gaby sigue su carrera en la Policía y eso es bueno, porque también puede aportar desde ahí.

Ayer el medallista de plata de Pekín 2008 posteó una foto en el inicio de una especialización como miembro del cuerpo del orden.

También podemos tener monitores deportivos que ejerzan como contables, abogados o médicos. El actual sistema de deporte universitario está en su mejor momento y los atletas deben aprovecharlo.

Las universidades deben cuidar lo logrado y pelear con aquel que llegue mañana queriendo cambiar lo alcanzado junto a la Comisión del Deporte Universitario que hoy encabeza Marcos Díaz.

Qué bueno que hoy puedo hacer una columna en una línea positiva. Espero no acostumbrarme demasiado porque la realidad es que son más los problemas que las soluciones. El asunto es que debemos mantener los ojos abiertos a las bondades porque no todo está perdido (eso me lo dijo un escogidista).

Mantener y mejorar este modelo de deporte universitario para que nuestros atletas tengan capacidad para afrontar la vida después del retiro, y que los deportistas se queden en el sistema con monitorías (reales, no botellas) son dos pilares para lograr un deporte sin dádivas.

Esta es la vía para que llegue el día en el que no tengamos que pedir ayuda para los deportistas retirados porque no encontraron como enfrentar la vida tras colgar el uniforme.

Son las menos, pero algunas cosas andan bien.