Desde este martes se inicia el baloncesto de la NBA, con unos Cavaliers de Cleveland que tienen la encomienda de defender su condición de campeones y unos Warriors de Golden State que tendrán que demostrar que sus estrellas no solo lo son en el papel, sino que también lo son en la cancha.

Para el líder de los Cavaliers, LeBron James, no es un secreto que los 29 equipos que conforman la liga van tras su cabeza y sobre todo por la corona que hoy ostentan.

“Sé que los equipos cambian entrenadores o nuevos jugadores, y su principal objetivo es algo así como que quieren derrotarme”, dijo James al expresar su punto de vista, sobre lo que espera de sus rivales en la NBA.

A pesar de haber perdido a varias de las piezas que conformaron el equipo el año pasado y de cómo se fortalecieron contendientes como los Celtics de Boston y la gran capacidad mostrada desde el año pasado por los Raptors de Toronto,  Cleveland sigue luciendo sólido en la Conferencia del Este, fundamentado principalmente en la capacidad de su tridente, compuesto por James, Kyrie Irving y Kevin Love, por lo que la tarea de detenerlos no será nada fácil.

Los Cavaliers tendrán su primera prueba ante los Knicks de New York, en un partido en el que estarán recibiendo sus añillos de campeones de la temporada 2015-16.

Los Warriors y sus cuatro estrellas

Los Warriors de Golden State se han encargado de llevar a la NBA su propia versión de los cuatro fantásticos, con una plantilla que ya contaba con el “Niño Maravilla”, Stephen Curry, con un arma letal como Klay Thomson y un jugador alto con la capacidad de hacerlo todo en la cancha como lo es Draymond Green y que sumaron en la agencia libre a Kevin Durant, considerado por muchos como el mejor jugador de la liga, condición que ha disputado en múltiples ocasiones a LeBron James.

Las expectativas sobre lo que podrán hacer estos cuatro jugadores juntos en cancha están por los cielos, pero a pesar del gran talento que poseen tendrán la tarea de distribuir el balón de manera equitativa, dejando de lado los egos personales con el fin de lograr victorias; esta misión es vital para ellos, además de que tendrán que jugar duro en cada minuto, porque desde ya, derrotarlos es la meta de cada equipo que tengan de frente.

Los Warriors serán probados al máximo desde su primer partido de la temporada este martes cuando salgan a la cancha ante los Spurs de San Antonio, equipo que es visto como la amenaza a la hegemonía de Golden State en la Conferencia del Oeste.

El resultado del primer juego de la campaña quizás no sea el parámetro para medir a estos dos quipos, pero la realidad es que desde antes de que suene el primer pitazo, el escuadrón de LeBron y Kyrie y el de Curry y Durant son los favoritos para disputar la corona de la temporada 2016-17 de la NBA.