Que el año comience con Luisín Mejía y Jaime David Fernández coincidiendo en un tema capital para el deporte nacional, como es el caso del presupuesto, es un augurio más que positivo. Tienen maneras diferentes de decirlo, pero la conclusión es la misma: el deporte dominicano necesita más recursos. 

Esta verdad la tienen que reconocer el Estado, el Congreso, y la ciudadanía que debe exigir en nombre de sus hijos. No menciono al empresariado porque el programa Creando Sueños Olímpicos ha sido un sostén importante para la alta competición. Si se amplía con nuevas empresas, mucho mejor, pero mientras tanto el aporte de Creso es significativo.

El presupuesto aprobado para el Ministerio de Deportes es 2,366 millones 409 mil 922 pesos. Esto tiene que ser suficiente para los cuatro “ejes transversales” que ejecuta Miderec, todos necesarios.

Quizás sea el momento de plantearnos que el deporte de alta competición tenga su propio presupuesto, acorde con las necesidades de cada año y teniendo en cuenta el encarecimiento de los viajes al exterior. Los fogueos son vitales, no solo por el tema del tope con los mejores del mundo, sino también por los puntos que tienen que acumular nuestros atletas (especialmente los individuales) para asegurarse cupos mundialistas y olímpicos.

Por ejemplo, el karateca Luis Pie y la judoka María García tienen que asistir a varios eventos para hacer los méritos que les den sus respectivos puestos en los Juegos Olímpicos. Víctor Estrella asegura su pase a Río si se ubica del lugar 50 del ranking mundial hacia abajo antes de junio.

Las mejorías en la fiscalización a las federaciones deben llegar a ser garantía de que los fondos se utilicen debidamente, pero no hay dudas de que la inversión estatal tiene que subir.

El propio Luisín Mejía ha reiterado el dato de que Guatemala gastó seis millones de dólares en la preparación de su delegación para Toronto 2015, tres veces la suma gastada por el país. Esa nación y otras desplazaron a República Dominicana de su habitual noveno lugar en los Panam.

En Veracruz 2014, Puerto Rico terminó con más medallas que las nuestras, pero los oros criollos preservaron el quinto lugar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Ya entonces, Guatemala quedó cerca con 77 medallas  contra 79 preseas criollas.

Los países del área hacen sus esfuerzos y gastan el dinero para mejorar, y sería una pena que el gozo y ejemplo que encierran los logros de nuestros representantes se nos esfumen por no gastar un dinero que, en muchos casos, será mal utilizado en el abanico de corrupción que impera en nuestra política.

Que coincidan Luisín y Jaime David ya es un avance. !Háganse oir en el Palacio!