La Copa América Centenario está a la vuelta de la esquina y la fiebre del fútbol inunda Estados Unidos. Impactados por el entusiasmo latino y un creciente mercado que ve en este deporte un nicho para las ventas, en tan sólo un mes, el país del norte se transformó en una nación de fútbol, “soccer” para los estadounidenses.

La competición será el primer torneo de categoría en este deporte desde el Mundial de 1994, y pese a que entre esos años se ha jugado la Copa Oro (torneo continental para el Caribe, Norte y Centro América), Clasificatorias y varios partidos amistosos internacionales, este 2016 se nota la expectación en las ciudades sedes a lo largo del país.

El exjugador chileno Freddy Ferragut es testigo presencial de la efervescencia que se vive en Estados Unidos, especialmente por parte de la colonia latina: “El fútbol acá no es el deporte principal, los que más disfrutan son los latinos en esta área, que le están dando el fervor y la real importancia que tiene la Copa. El ‘americano’ lo ve como un evento, van a ir, pero no en mayoría. Los mexicanos y centroamericanos han causado un fervor impresionante que se puede ver en las marcas cerveceras, además en la televisión de habla hispana, que le está haciendo mucha propaganda y se han tomado la ciudad”, cuenta a Metro desde Santa Clara, una de las sedes que albergará a si país en la competición.

El chileno que actualmente es dueño de una academia de fútbol en la zona, cuenta que los aztecas serán los que llevarán la batuta con su hinchada, sin embargo, la expectación general también involucra a Chile: “Para México será una revancha de la última Copa, tiene un equipo bueno y en California son locales. Se va a llenar. Pero para el partido de Chile-Argentina también  se espera mucha expectación latina. Van a ver a los jugadores argentinos, pero también a las estrellas de la Roja. Acá se habla mucho de Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Claudio Bravo, son conocidos e idolatrados”.

En tierras “yankees”, las promociones hoteleras en las ciudades que acogen la Copa están siendo reemplazadas por los anuncios de “sold out”, y cada día cuesta más encontrar boletos de avión para viajar a ver a las selecciones. A esto hay que sumarle que muchas de las selecciones participantes van a jugar partidos amistosos antes de la competencia, en ciudades que no son sedes, y la mayoría de esos encuentros ya tienen sus entradas agotadas.

En California también vive hace un tiempo uno de los exdueños del equipo chileno  Unión Temuco, Horacio Mata. Ahora, vive emocionado por la realización de la Copa América en el Levi’s Stadium, muy cerca de su casa: “Los gringos están súper interesados en los partidos, muy metidos para tratar de conocer a los jugadores. En los últimos días hay mucha más expectativa de lo que es el fútbol”, cuenta.

En este ítem hace un contrapunto entre el hincha latino y el de habla inglesa: “El gringo es súper fanático de la selección, son nacionalistas en ese sentido, aunque no saben mucho de fútbol le tienen mucha fe a su selección. En general, cuando juega EE.UU. se llena el estadio, van a todos los partidos aunque ganen o pierdan”, señala, haciendo un diágnostico de los fanáticos locales.

En ciudades como Chicago, Seattle, Orlando o Los Ángeles se vive con todo la previa. Incluso, los bares de deportes no dejan de invitar a sus clientes a presenciar todos los partidos transmitidos por las cadenas en inglés y español.

Los avisos publicitarios, además de promociones, abundan en las calles y los estadios ya están listos para recibir a los 16 equipos que irán por el sueño continental a partir del 3 de junio. El exdirectivo cuenta que los visitantes que irán al debut chileno se impactarán con las instalaciones. “He ido varias veces al estadio (al Levi’s Stadium). No cuenta con gran capacidad, pero lo más bonito son los servicios que tiene; las comidas, los restaurantes. Estuve en el Super Bowl, y cuando Chile jugó con México. Es un buen estadio para el fútbol porque se ve muy cerca la acción”.

A pocos días del comienzo del torneo conmemorativo, la historia vuelve a darle una oportunidad a Estados Unidos para que sus habitantes disfruten la pasión del fútbol y los yankees no quieren desperdiciar su oportunidad.

Por lo menos el ambiente y la efervescencia ya lo tienen. Ahora sólo falta que comience a rodar la pelota para escuchar entre  español, portugués e inglés el grito inconfundible de “¡Gooool!”.