Los atletas dominicanos que han clasificado a los Juegos Olímpicos merecen un trato especial y desde ya deben entrar en una fase intensiva de su preparación para Río de Janeiro 2016. Los recursos deben enfocarse en estos competidores para que puedan ponerse al nivel de sus adversarios. Las bases de entrenamientos y fogueos de altura son necesarios para que los nuestros vayan a la cita olímpica con expectativas por encima de la mera presencia.

Doce dominicanos tienen sus boletos y el Centro Olímpico ya no es el ambiente ideal para estos atletas que necesitan despejarse, abandonar la cotidianidad y pensar solo en la meta grande.

Iremos a Río con un par de buenas posibilidades, especialmente con un taekwondo que no solo clasifica a tres de los suyos, sino que estos entran a los juegos con triunfos resonantes ante antiguos medallistas olímpicos. Boxeo siempre tiene opciones, Luguelín es un candidato de peso y no descarten a las pesistas.

Apenas quedan 142 días para el inicio de los Juegos Olímpicos y no vemos la ejecución de planes de preparación que saquen a los nuestros de la rutina habitual. Los recursos deben fluir temprano porque son para prepararse con antelación.

El dinero entregado cerca de los juegos no servirá para nada ya que las medallas se ganan con el trabajo que se haga ahora.

Es en las repeticiones de las rutinas de entrenamientos, en los topes con los países de mayor nivel y en la planificación estratégica donde se labran los resultados. República Dominicana busca subir al podio por sus cuartas olimpíadas consecutivas y eso debe ser asumido con seriedad por la dirigencia, porque la entrega de los atletas está garantizada.

El corazón de nuestros atletas es el principal motor del deporte dominicano, lo mejor que tenemos en los difíciles días que vivimos.