En un caso sin precedentes en la historia olímpica, el atletismo ruso se quedó este jueves fuera de los Juegos de Río de Janeiro por dopaje.

“Que todos esos deportistas extranjeros pseudo-limpios respiren aliviados y ganen sus pseudo-medallas de oro en nuestra ausencia”, escribió, indignada, Yelena Isinbáyeva, doble campeona olímpica de salto con pértiga, en su cuenta de Instagram.

Rusia no asistiirá a los Juegos Olímpicos de Río, después de que el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS, por sus siglas en francés) respaldara la decisión de vetarlos por el supuesto programa de dopaje patrocinado por el gobierno.

La federación de atletismo rusa fue suspendida por la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés), tras un informe que encontró un amplio sistema de dopaje.

El Comité Olímpico Ruso y 68 atletas habían apelado la decisión, pero después de escuchar evidencias de ambas partes, el Tribunal de Arbitraje falló a favor del veto.

A pesar del veto, la IAAF había dicho con anterioridad que un puñado de los atletas rusos podrían competir en Río bajo bandera neutral si cumplían una serie de condiciones, incluyendo el sometimiento a repetidas pruebas antidoping fuera de su país.