Un tanto de falta de Cristiano Ronaldo a un minuto del final castigó al Sporting de Portugal de su corazón, que tuvo en su mano el triunfo tras exhibir su potencial en el Santiago Bernabéu y desfigurar a un Real Madrid que acabó remontando con un “testarazo” de Morata que premió el orgullo (2-1).

Era el tercer partido consecutivo en que el Real Madrid no ejerce un dominio aplastante sobre el rival con la posesión. Celta y Osasuna dominaron, el Sporting lo repetía, pero en esta ocasión tapaba espacios para que los de Zidane no exhibieran su letal contragolpe. El técnico francés siempre invitó a los suyos a tener el balón y desde ahí explotar un estilo vertical. Probablemente vio la peor primera parte desde que se hizo cargo del equipo.

Era un partido especial para Cristiano frente al equipo querido, el club que creó una estrella mundial. Víctima del desorden, agravó la incógnita de su estado para disputar varios partidos por semana, recién recuperado de su lesión de la rodilla. Debe verse lejos de su mejor forma cuando huye de la banda izquierda, se instala en la zona del 9 y provoca que Benzema se pierda en un costado.

Como no le llegaban balones, Ronaldo chutaba con violencia desde 40 metros y Rui Patricio enviaba el cañonazo a córner.

El Real Madrid conquistó la última edición de la Champions sin encajar un tanto en el Bernabéu; en el primer duelo del nuevo curso lo recibía y nadaba a contracorriente. Y el tanto que jamás celebraría era en el 89, cuando una falta la colocó en la escuadra y salvaba al vigente campeón de un estreno con derrota.

Sin darse nunca por vencido, llegó en la última jugada un magnífico centro de James y el remate de rabia contenida de Morata. Rui Patrício intentaba sacar el balón pero nada pudo hacer para evitar el castigo excesivo al Sporting. Su gran imagen se quedó sin premio.