Sobre el momento ideal del retiro de un atleta se ha escrito lo suficiente como para emular una enciclopedia sobre la historia de la humanidad. Pero las reglas generales de la toma de tan importante decisión están a prueba con el rendimiento de David Ortiz.

El bateador designado de los Medias Rojas de Boston conectó el lunes su jonrón 14 de la temporada para empatar en el cuarto lugar de la Liga Americana, solo uno detrás de los colíderes Robinson Canó, Mark Trumbo y Todd Frazier. El carismático toletero dominicano es líder de remolcadas de las mayores con 47 y batea para un respetable .337.

Ortiz anunció su retiro para el final de la presente temporada y ya recibió algunos homenajes de despedida. Pero la interrogante crece cada día y se escucha en el colmado, en el bar, la banca de apuestas y la fila del banco. ¿Se va a retirar con estadísticas que le pueden asegurar un salario de más de 20 millones para el 2017?

Ortiz está poniendo los mejores números de la historia para una temporada de retiro, a pesar de sus 40 años, cumplidos en noviembre pasado.

Además de las remolcadas, David comanda la Americana en porcentaje de embasarse (419) y va al frente en ambas ligas en slugging (727) y OPS (1,146), un verdadero fenómeno tras dos meses jugados.

Si el “Big Papi” mantiene este tipo de producción, o algo parecido, entonces la presión para que siga en el terreno de juego va a crecer y podría venir en forma de una cifra impensable para un jugador de su edad. El vigente contrato entre Boston y David contempla una opción de 10 millones para el equipo en 2017, pero el salario de David puede subir si realiza 425 visitas al plato. Todo indica que para convencer a Ortiz hará falta algo más tentador.

Todo parece intacto en las facultades de David, quien ya lleva varios batazos importantes para empatar o tomar ventaja después de la séptima entrada. Un ejemplo de eso fue su jonrón del pasado sábado ante Toronto, aunque los candienses terminaron arrebatando el juego al relevo de los Medias Rojas. El catalogado como “mejor designado de la historia” ha dado cátedra de mantenimiento físico en la parte final de su carrera.

Ortiz ha sido saludable durante sus estadías de 20 años en las Grandes Ligas, pero ha burlado los achaques propios de los años finales de cualquier pelotero. Lo sorprendente es que lo logre con su físico de 6’ 3” y 230 libras. ¿Se va o se queda? Parecía una decisión fácil a inicios de abril.