Si alguien ha tenido una labor con grandes retos en el proyecto de temporada 2016-2017 de las Águilas Cibaeñas, ese es David Rosario, el coach de pitcheo, cuya tarea es elevar el nivel de eficiencia de un cuerpo monticular que terminó muy por debajo la temporada pasada.

Los aguiluchos cayeron por primera vez en más de 10 años a la penúltima posición del standing y su deficiente cuerpo monticular fue una de las causa que hicieron sonar la voz de alarma en la franquicia, que se ha distinguido por ganar 20 campeonatos en la LIDOM.

“Mi trabajo está dividido en tres puntos básicos: preparar a los lanzadores que van a tener el rol de abridores desde el principio que ya conocemos y podemos decir que tenemos en Francisley Bueno, Ángel Castro y Norge Luis Ruiz, tres pitchers en magníficas condiciones para empezar la temporada”, adelantó. “Detectar los mejores brazos disponibles para lograr la profundidad deseada en el bullpen y lograr captar, tras una observación profunda el rol de cada quien en el cuerpo monticular”, dijo.

El punto fuerte de David estará centrado en las estrategias para que el equipo quede cubierto en cada partido por lanzadores con misiones específicas, especialmente en un torneo que se “machea mucho después del sexto inning”. Él piensa que, si no se tiene un buen zurdo para enfrentar a un bateador, es preferible un buen derecho que sepa lanzar a los bateadores izquierdos.

“En estos momentos estamos trabajando en nuestras debilidades, para llenar los huecos que tenemos”, asegura. Tiene en su responsabilidad jugar también con el uso de los serpentineros jóvenes que son costosos prospectos de organizaciones de Estados Unidos a quienes hay que protegerle sus brazos, por la gran inversión que se hacen en ellos.

“El roster extendido que existe en la Liga Dominicana es lo que nos da la oportunidad de que el dirigente pueda sortear situaciones y ser creativo en sus movimientos para poder ganar y competir”, indicó.