Armani, Stella McCartney y el principal estamento de la cultura de lujo sport, Ralph Lauren, han creado uniformes para equipos olímpicos y para selecciones deportivas en deportes tan populares como el fútbol. Este año, los diseños se reinventan con nuevas marcas y con referencias universales. El “soviet chic” del equipo canadiense, por ejemplo, es de la marca Dsquared2.

En clara referencia a los cuellos de los uniformes de todo el imaginario ruso de una época dominada por la supremacía atlética, el diseñador Gosha Rubchinskiy ha creado líneas limpias e informalidad.

En la misma línea está H&M. Retomando el espíritu versatil y “sporty chic” que, por ejemplo, tuvieron con Alexander Wang en su colección cápsula, a través de jumpers e impermeables, la firma sueca diseñó prendas funcionales para su equipo nacional.

Otras marcas más tradicionales, como Lacoste (inventora del Polo en la década de 1920 e ícono de la aspiracionalidad casual), diseñó el elegante uniforme del equipo francés a través de 77 piezas que componen todo el equipo para que este destaque en los Olímpicos.

Felipe Oliveira Baptista, director creativo de la marca, se enfocó en la bandera francesa y creó prendas minimalistas y statement, distinguibles a primera vista. Esto también lo hizo la marca Ralph Lauren con el equipo estadounidense, en su clásico estilo “preppy”, a través de modernos números y foulards.

Más transgresora es McCartney, que con estampados y prints se fue por el lado urbano y cool para crear el uniforme de su país, Gran Bretaña. Fue criticada hace cuatro años por deconstruir sus diseños en cuanto a deporte, pero este año se ha ido más por el lado tan edgy y urbano que ha caracterizado a la moda británica.