El actual sistema deportivo dominicano funciona en un limbo legal, o sea, tenemos un deporte sin ley, que es lo mismo que decir “sistema del caos”.

La Ley del Deporte (356-05) está en un limbo porque ha sido inaplicable y nadie se ha tomado la molestia de rehacerla, adecuarla a las realidades de la práctica y más aún, del negocio que es deporte local, de distintas formas y tamaños.

Un sistema en el que los niños peloteros son un producto comercial al que nadie cuida. Las pensiones no tiene reglas y se confunde una condición como la de inmortal, con la de vieja gloria, o con quien no es ni una ni la otra y merece que el Estado lo remunere.

Un sistema que no tiene reglas para el negocio de peloteros cubanos en suelo dominicano. Negocio que afecta a los jóvenes criollos, pero sin reglas no hay a quien reclamar.

Es el sistema del caos. En el que no está claro quién debe administrar las instalaciones deportivas con potencial económico y, por lo tanto, nunca se sabe quién debe repararlas.

Ver: la novela del estadio Quisqueya y la inercia para su reparación a dos meses y una semana de iniciar la Serie del Caribe.

Un joven dio positivo a una “droga de abuso”, como la llama Major League, o droga social, estando en la Liga de Verano este mismo año. Anderson Caro apareció en una lista dada a conocer por la web milb.com.

Caro es un jardinero de apenas 17 años, que aparece en la lista como agente libre, lo que indica que habría sido despedido por los Reales de Kansas City, con cuya sucursal de la Liga Dominicana de Verano jugó este mismo año.

Como agente libre, nadie es responsable de él. Y el joven y su familia quedan sin el sueño de jugar en el béisbol de los Estados Unidos, sin dinero, y probablemente, con una adicción que solucionar.

Y nadie paga por influir en el uso de esteroides que algunos jóvenes consumen como búsqueda de una salida a la pobreza.

Tomen nota legisladores. Estos temas son necesarios a la hora de volver a abordar la Ley del Deporte. Pero no se tarden mucho que el caos se hace insoportable.