Para los Dodgers y su manager, Don Mattingly, por tercer año consecutivo, el sueño de una larga y próspera actuación en postemporada se esfumó antes de tiempo.

Los azules se volvieron a quedar cortos, en esta ocasión siendo incapaces de sortear la Serie Divisional de la Liga Nacional ante los Mets de Nueva York. El trago es bien amargo, dado que tuvieron a Zack Greinke y Clayton Kershaw en el montículo en cuatro de los cinco juegos.

"Es decepcionante", dijo Mattingly. "Eso es lo que les dije a los muchachos. No hay palabras para describir cómo uno se siente ahora mismo. Uno llega a los entrenamientos de primavera, trabaja todo el invierno, lucha todo el año para llegar a esta situación y tener la oportunidad. Luego se derrumba".

Los Dodgers volvieron a ganar cómodamente el Oeste de la Liga Nacional, y aunque se pueda poner en tela de juicio el nivel de sus rivales - y su récord fue bastante inferior incluso al de ambos equipos del Juego del Comodín de la L.N. - el poderío de la plantilla vaticinaba buenos resultados en la postemporada.

"Esa parte definitivamente se torna aburrida estando en esta posición", apuntó un muy frustrado Andre Ethier. "Así perdamos en la primera serie o la segunda, eso se pone aburrido. No hay nada que pueda decir que lo haga mejor. Nos superaron en ejecución".

Los Mets hicieron su trabajo, y los Dodgers, de cierta forma, fallaron en el suyo.

"Tuvimos bastantes oportunidades pero a la vez [Jacob deGrom] es un pitcher muy bueno e hizo sus pitcheos cuando debió hacerlo", explicó el receptor cubano Yasmani Grandal. "Eso es lo que hace un pitcher bueno. Eso es lo que hacen nuestros pitchers y fue justo lo que pasó".

Si a eso se le suma una desatención en el cuarto inning que les costó la carrera del empate, los errores fueron demasiados en una serie en la cual había poco margen de error.

Los Dodgers fallaron con corredores en posición de anotar (de 13-2 en el Juego 5 y .200 en las tres derrotas), y el resto fue obra de deGrom, Noah Syndergaard, Steven Matz, Jeurys Familia y el resto de los lanzallamas del cuerpo monticular de los Mets.

Después del juego, ninguno tenía explicaciones concretas. No era para menos, es una serie tan pareja, que terminan perdiendo en los confines de su propia casa y ante su propia gente, un público sediento de la gloria que no saborean desde 1988.

"Uno trabaja muy duro", continuó Mattingly, en una especie de catarsis pública. "Uno invierte demasiadas horas. Uno viaja, y las cosas que estos muchachos hacen para llegar aquí son extraordinarias, y luego se derrumba y no puedes - no sé si hay una forma de que el golpe duela menos".

¿Qué tan cerca están de lograr su objetivo?

"Si este fuera el mismo equipo el año que viene, diría que sí [estamos cerca], pero dudo que sea el mismo equipo", se lamentó el inicialista Adrián González.

El toletero mexicano tiene razón. Zack Greinke, Chase Utley, Jimmy Rollins, Brett Anderson y Howie Kendrick, entre otros, serán o tendrán la oportunidad de convertirse en agentes libres.

"Obviamente nos encantaría retenerlo", dijo el primera base sobre Greinke, quien cuenta con una opción para salirse de su contrato este invierno. "Es una gran parte de este equipo. Ha sido increíble durante todo su tiempo aquí. Lo apreciamos y ojalá se quede".

¿Seguirá en Los Ángeles a partir de 2016 el gran candidato al Premio Cy Young? La respuesta está en manos del Grupo Guggenheim.

"Eso sería algo bueno", se limitó a declarar Greinke.

Además, los procesos de recuperación de Hyun-jin Ryu y Brandon McCarthy recién empiezan, por lo que gran parte de la rotación es una verdadera incógnita. Algo similar pasa en el bulpén, donde más allá de Kenley Jansen, Chris Hatcher y J.P. Howell nadie tiene el puesto garantizado, y eso también necesitará cuidado y atención.

Jovencitos como Joc Pederson, Corey Seager y Kike Hernández tendrán un rol más importante, pero deberán hacer ajustes ahora que los lanzadores de Grandes Ligas ya conocen sus tendencias. Mientras tanto, veteranos como Andre Ethier y Carl Crawforddeberán seguir compitiendo con Yasiel Puig, ya que con Pederson siguen teniendo cuatro jugadores para tres puestos en la pradera.

Sin embargo, Andrew Friedman demostró el invierno pasado que no le tiembla la mano a la hora de hacer cambios, y a los Dodgers tampoco les faltarán recursos para ser protagonistas en la agencia libre.

Incluso la continuidad de Mattingly podría ser evaluada, pese a que este cuenta con el aval de los veteranos de la nómina. "Yo siento que es una gran persona y un gran mánager", expresó González. "Es nuestro manager y estoy con él 100 por ciento".

Para los Dodgers, pronto llegará el momento de tomar decisiones y empezar a ejecutar la visión para el 2016 en adelante. Canjes, fichajes, renovaciones, promociones. Veteranos y prospectos. Estrellas y jugadores de rol.

El objetivo sigue siendo claro para todos, porque no lo han podido alcanzar, por más grande que haya sido la inversión en recursos, esfuerzo y talento.

Sin embargo, y hasta entonces, la sequía continúa.