Anoche terminó la Serie Mundial y mi primer recuerdo del “Clásico de Otoño” es un comentario de Don Tomás Troncoso en 1986: “el daño está hecho”, dijo el histórico comentarista tras uno de esos desastres de los Medias Rojas de Boston en su ruta hacia aquella inolvidable derrota ante los Metros de Nueva York. Desde entonces esa voz es parte de mi vida como lo ha sido para millones de dominicanos  desde que debutó en la “Cadena Premier”, en los años 60.

Mi hermano mayor, César (Pompo), sintonizaba sus programas todos los días “Grandes Ligas en Acción”, bien temprano en la mañana junto al bien recordado Fernando González Tirado y “Los Deportes en Marcha”. Aprendí mucho escuchando a Tomás en esos espacios, así como en el béisbol invernal y mi favorito: “El Mundo Deportivo Malboro”, junto a Guelo Tueni y Roosevelt Comarazamy. Lamento decirle a los más jóvenes que se perdieron a estas tres montañas transmitiendo grandes eventos. Los Grand Slam del tenis, postemporada de la NBA, Serie Mundial, Fómula 1. Inolvidable!

Tomás sobresale entre la amplia lista de comentaristas que ha tenido el país por la precisión para poner el dato adecuado al momento del juego. Su capacidad para adelantarse al posible movimiento de los dirigentes contagió a esta sociedad al punto de que todos queremos saber más que el manager de nuestro equipo. Escribir que Tomás Troncoso es un ícono de la crónica deportiva sería limitarme.

Considero que “El Comentarista de los Ojos Verdes” es un símbolo de la dominicanidad, un imprescindible a la hora de repasar a nuestra sociedad y su historia reciente.

Tomás trasciende el público natural de los deportes y recibe el respeto y cariño de todos  y todas. Licey se honra al honrar a su comentarista histórico nombrando en su honnor la cabina de transmisión azul.

El béisbol dominicano y Tomás Troncoso están ligados. Felicidades Don Tomás, de mi parte y en nombre de todos los cronistas deportivos del país: GRACIAS.