Edwin Encarnación está teniendo una temporada sumamente exitosa con el madero, a la vez que los Azulejos pelean otra clasificación en la Liga Americana.

Para el toletero dominicano, el 2016 es de seriedad y de puro disfrute al mismo tiempo.

El primer elemento se debe a lo obvio, rendir en el terreno y tratar de ayudar a los Azulejos a colarse en los playoffs por segunda campaña seguida, al mismo tiempo de estar Encarnación en el último año de su contrato con el equipo canadiense. Pero del lado leve, el veterano ha hallado una forma particular de celebrar sus jonrones que se ha puesto muy de moda en los predios de Toronto y su fanaticada.

"Fue de un jonrón que di con bases llenas y corrí con un brazo arriba. A la gente le gustó y he seguido haciéndolo", dijo Encarnación sobre la nueva tradición al dar la vuelta entera por las bases.

Resulta que en Toronto, se ha puesto popular la idea de que Encarnación tiene un lorito en el brazo y que el quisqueyano anda con la mascota. Por eso dicen que el jugador está walking the parrot, o paseando al lorito. Además, algunas personas le han puesto el nombre de "Edwing" a esa forma de trotar, un juego de palabras combinando el primer nombre del jugador con la palabra en inglés de "ala", o wing.

"Le han puesto muchos nombres, pero eso es algo grande y me siento bien contento de que me lo hayan (aceptado) así", comentó Encarnación.

De lo que no se puede bromear es la importancia de la producción de Encarnación para los Azulejos este año. El veterano de 12 temporadas en Grandes Ligas llegó a la pausa del Juego de Estrellas encabezando las Grandes Ligas con 80 empujadas, además de llevar 20 jonrones y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .898 en 89 partidos.

Esa clase de rendimiento ha sido la costumbre para Encarnación desde el 2012, luego de trabajar y ajustar su estilo de batear en Dominicana con Luis Mercedes en los terrenos de Robinson Canó en San Pedro de Macorís.

"Aparte de la experiencia que uno (agarra) mentalmente, lo que uno ha aprendido en el terreno de juego, es gracias al trabajo que he venido haciendo con Luis Mercedes", dijo Encarnación al explicar el giro que dio su carrera desde aquel invierno del 2011-12. "Ha sido el punto clave de todos los numeritos que yo he puesto. Trabajamos siempre en la temporada muerta y él me hizo unos cuantos cambios mecánicamente que funcionaron".

Ahora la pregunta de los muchos millones en Toronto es si Encarnación pertenecerá o no a los Azulejos más allá del 2016. Al igual que su compañero de equipo y compatriota José Bautista, Encarnación podrá convertirse en agente libre después de la presenta campaña, en la que gana US$10 millones con una opción ejercida del equipo en su contrato actual.

Encarnación, lesionado durante la mayor parte de los entrenamientos, no acordó una extensión de contrato con los Azulejos en la pretemporada. Sin embargo, nada de eso parece haberle afectado en el terreno de juego.

"Trato de disfrutar mi juego lo más que puedo y no le doy mente a lo del contrato", afirmó el oriundo de La Romana. "Si le doy mente, me pongo presión yo mismo. Eso no es lo que yo quiero.

"Quiero disfrutar mi juego y ayudar a mi equipo a ganar y hacer lo más que pueda para ganar juegos y estar nuevamente en los playoffs, que fue una experiencia muy bonita", continuó. "Me gustaría quedarme en Toronto, pero son decisiones que no las tomo yo, sino el equipo. Es algo que en verdad no le he estado dando mente. Espero terminar la temporada, ir a la agencia libre y a ver qué pasa".