Félix Romero: “Salí de Cuba porque mi entrenador me quiso retirar con 29 años”

Félix Romero es un lobo de mar del balonmano. Un hombre que jugó en varias ligas europeas (España, Hungría, Francia) y que ganó en grandes eventos con la selección de Cuba. Relató su llegada al equipo dominicano y sus motivaciones para ganar el oro a Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006.
 
¿Cómo recuerdas a Cuba?

Mi vida en Cuba como deportista fue maravillosa y la agradezco por el desarrollo que tuve allá y todo lo que pude ser junto a ese gran equipo. Jugar tres olimpiadas, llegar cuarto en unos Juegos Olímpicos… Son muchos recuerdos bonitos.
 
¿Por qué emigraste a República Dominicana?

Vine a los Juegos Panamericanos de 2003, me gustó, y ya tenía una situación con el entrenador que me quería retirar con 29 años.

¿Qué motivos tenía el entrenador?

Creo que ninguno. Había reforzado en Europa varios años y varios compañeros se quedaron allá. Europa y su frío era algo complicado para mí y regresé a mi país, pero con la situación que tenía, este calorcito parecido al de Cuba me pareció ideal.
 
El país fue subsede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias 2006 y recuerdo el súper torneo que tuviste, especialmente la final contra Cuba

Fue un juego difícil frente a mí país, pero también frente al entrenador que me quería retirar. Aquí pasó lo que nunca, ya que Cuba tenía 15 años sin perder a nivel centroamericano.

Disfruté esa medalla…

Esa medalla fue un trueno en el mundo. Fue un momento difícil. Estaba jugando para Dominicana y tenía que demostrar que no estaba para retiro. En ese partido todo me salió bien como entrenador-jugador.

Luego vinieron los triunfos como entrenador del equipo femenino.  

Sí. Logramos medalla en el Campeonato Panamericano y clasificamos al Mundial de mayores. Además quedamos entre los ocho mejores del Mundial Juvenil. Volveremos a ese nivel.
 

Es un partido de fogueo interno, pero las emociones se sienten en cada jugadora, tanto que el bullicio no permite la conversación fluida. Es que la sangre ganadora está de vuelta en el equipo nacional de balonmano femenino.

Libre de la suspensión internacional sufrida por casi dos años y vencidos los problemas que provocaron la salida de su expresidente, la Federación Dominicana de Balonmano (Fedobalón) se reafirma en el trabajo para volver a la élite del continente en las ramas masculina y femenina.

Félix Romero es un “cubano de nacimiento y dominicano por circunstancias” que elevó la selección masculina como jugador en la pasada década, pero que también logró triunfos importantes con el equipo femenino en calidad de entrenador.

Romero ha retomado su trabajo al frente del seleccionado con el mismo núcleo que ganó el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010, aquel conjunto casi juvenil, cuyas integrantes ahora rozan los 24 o 25 años.

Entre Suleidis Suárez, Florquidia Puello, Yohanna Pimentel y Mariela Cepeda también está la veterana Nancy Peña, guerrera de muchas batallas que aún se aferra a la condición de capitana.

“Hemos restructurado la selección femenina con una base de muchachas jóvenes pero con muchos eventos internacionales jugados. Lo importante es que ese grupo de Mayagüez es joven y le queda un mundo por delante. Tenemos una buena base con experiencia como la de Nancy Peña”, expresó Romero, quien habló con Metro sin dejar de observar el intenso fogueo.   

El juego es una parte vital de los entrenamientos. “Lo importante es jugar para que las muchachas enfrenten situaciones. En la mañana damos el físico y luego un trabajo técnico táctico en equipo e individual. En las tardes trabajamos más con juego”, explicó Romero.

Fedobalón, ahora dirigida por Miguel Rivera (Nino), también tiene la mira puesta en captar talento. “Por la mañana vienen los niños de iniciación, muy temprano. Luego los juveniles a las 8:00 de la mañana y a las 9:30 llegan los equipos mayores”, expuso Romero sobre la forma en que el Balonmano aprovecha su instalación con dos canchas heredadas de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003.