El Barcelona jugará la final de la Copa del Rey tras cumplir el trámite que suponía el partido de vuelta en Mestalla ante el Valencia, tras el 7-0 de la ida, que dejó en anecdótico el empate a uno de ayer.

El partido arrancó tan poco emocionante como lo que vivía en el estadio. Los dos equipos estaban plagados de suplentes y jugadores de los filiales. Valencia buscaba hacerle daño a la contra al Barcelona, lo que finalmente logró en un pase al hueco a Negredo que, ante la indolencia de la defensa azulgrana, se plantó solo ante Ter Stegen.

El ariete no supo sortear al meta, pero tuvo la fortuna de que el balón, tras el rechace, le quedó delante y marcó a placer.

En la reanudación, el Valencia le puso un punto más de intensidad y dispuso de dos buenas oportunidades para ampliar su renta, pero sin éxito. Conforme avanzó el partido fue perdiendo fuelle y el Barcelona se hizo con el mando del juego, imponiendo el ritmo que más le convenía.

En los minutos finales el Barcelona logró el empate en el primer balón que tocó el recién entrado al terreno de juego Kaptoum.

Para este jueves Celta Vigo enfrenta al Sevilla para definir quien acompaña al Barcelona en la final.