En República Dominicana existe aún una tendencia tímida pero ascendente, a invertir en el deporte. En los últimos 5 años, en el país hemos visto emerger propuestas de empresas que apuestan al deporte como herramienta de promoción. A través de estas alianzas comerciales, las empresas generan identidad de grupo y asocian su imagen con la de un acontecimiento (la entrada de Pedro Martínez a Cooperstown), un equipo, un evento (Serie del Caribe 2016), un atleta (Víctor Estrella) o una federación (FEDOMBAL).

La elección de una política de patrocinio orientada a deportes, permite a las empresas:

- Posicionar sus productos o servicios.

- Mantener una exposición mediática de manera regular y a un costo bajo.

- Darse a conocer a potenciales consumidores o aficionados.

- Aumentar las ventas y fidelizar sus clientes actuales.

- Generar el sentido de pertenencia, que nos da ser parte de una afición deportiva.

- Adquirir prestigio a través de su aporte a la promoción del deporte y una vida saludable.

- En resumen, generar más dinero.

Las empresas de nuestro país han de reconocer que el deporte es el mayor espectáculo de nuestra sociedad. Además, es una de las opciones más asequibles de entretenimiento colectivo a disposición de cualquier clase social, desde donde se pueden exponer y recibir un retorno significativo, totalmente medible.

Espero que en muy poco tiempo las empresas asuman el deporte como una vía insustituible para alcanzar su objetivo de vincular a la afición con sus marcas y la oferta de valor que estas ofrecen.