El fantasma del draft internacional volvió a asustar a los involucrados en la industria dominicana del béisbol, la de las casi 500 firmas anuales, más de 45 millones de dólares en bonos y la presencia de las 30 organizaciones de Grandes Ligas en el país, más la única oficina del MLB fuera de territorio norteamericano. Agregue el dinero que queda en el país de los salarios de los peloteros criollos en Grandes Ligas y los casi mil dominicanos en las ligas menores.

El temor de que un sistema de este tipo reduzca la cantidad de firmas es algo a tomar en consideración. Alguien ha calculado la cantidad de personas que vive del béisbol en la fase de la preparación de prospectos.

Entrenadores, masajistas, abogados especializados en el área, inversionistas y un amplio etcétera. Camine por el Centro Olímpico, Mirador Sur, Parque del Este, Hipódromo y cualquier zona con áreas verdes durante el día y luego piense eso en todas las provincias. El número posible es alto.

¿Alguien que carezca de un hijo, sobrino o allegado que esté buscando el sueño de las Grandes Ligas? Difícil.

Este tema implica a decenas de miles de familias dominicanas y es de importancia nacional. ¿Por qué no participa el Gobierno en las conversaciones con MLB sobre el espinoso tema?

El Ministerio de Deportes emanó una nota ayer sobre una reunión entre su titular Danilo Díaz y la vicepresidenta de MLB NG Kim. El tema del Draft Internacional no fue tocado, al menos en la nota, y eso asusta. La industria dominicana del béisbol debe ser cuidada y, más aún, los dominicanos que subsisten por ella. Hay muchos temas que mejorar y los entrenadores han tenido fallas, tantas como aciertos. Pero son trabajadores y dejan beneficios sin que haya que aportarles nada, ya que, como debe ser, hacen su propia inversión.

Sobre el aspecto educativo quiero decir, a partir de la experiencia que reflejan mis zapatos sucios de la arena de los plays dominicanos, que la inmensa mayoría de los prospectos estudia. Habrá casos de muchachos que estudian sabatino y por Internet en la etapa final (15 a 16 años), pero también he conocido múltiples atletas que lo hacen de este modo. Es común en el deporte y, aunque no lo comparto, tengo que aclarar que sucede, tenistas y golfistas incluidos.
Atención a este tema. Esto apenas comienza.