El entrenador de los Bucks de Milwaukee, Jason Kidd, confirmó a la televisión del equipo que tendrá que dejar su puesto para operarse de la cadera derecha y será baja indefinida.

Kidd, que está en su segunda temporada con los Bucks, ha intentado seguir en el puesto a pesar de los dolores que sufre, pero el deterioro de su condición física le ha llevada a tomar la decisión de pasar por el quirófano.

Se espera que pueda estar recuperado a finales de febrero tras el descanso del Fin de Semana de las Estrellas, que se va a disputar en Toronto (Canadá).

El técnico asistente Joe Prunty ocupará el puesto de Kidd de forma interina mientras se recupera.

La baja de Kidd es otra mala noticia para los Bucks, que en lo que va de temporada no han respondido deportivamente como se esperaba y tienen marca perdedora de 11-18, muy lejos de ser la franquicia competitiva de la pasada temporada, la primera bajo su dirección, cuando logró 41-41.

Su gran fichaje del verano, el pívot Greg Monroe, no ha rendido como se pensaba.

La gran hazaña del equipo ha sido su victoria sobre los Warriors de Golden State, hasta ese momento invicto en 24 partidos.

El pasado viernes volvieron a estar cerca de dar la sorpresa con lo que hubiese sido la segunda victoria ante los Warriors, pero los actuales campeones de liga remontaron en la recta final y consiguieron la victoria de la venganza deportiva.

Antes de llegar a los Bucks, Kidd, de 42 años, hizo su debut en la NBA como entrenador con los Nets, a quienes llevó a la fase final como novato en la temporada del 2013-14.

Cuando se esperaba su continuidad con los Nets, pues tenía contrato por varios años más, sorprendió con la llegada la pasada temporada (2014-15) a los Bucks para encargarse de la reconstrucción del equipo.