Era un fin de semana de mucho ajetreo y eso me impidió ir a ver a mi equipo. Quienes me conocen saben que así llamo a la selección dominicana de tenis, el equipo de Copa Davis.

Estuve al tanto, hasta donde me lo permitió la falta de transmisión y acudió a mí la opinión del colega Alberto Rodríguez de que el canal 4 debería estar a disposición del deporte nacional para estos eventos de selecciones: algún día será.

Lo bueno es que los muchachos defendieron su posición en el Grupo 1 de la Zona de América de la Copa Davis para un quinto año consecutivo y sexto en la historia, con  José (Bebo) Hernández cerrando en el decisivo punto 5 ante Barbados. Víctor Estrella ganó un sencillo y el doble junto a Bebo.

Fue un año difícil para el equipo, empezando por la complicada serie ante Chile en la que Víctor no estuvo presente, ya que estaba buscando los puntos para entrar a los Juegos Olímpicos, logro de alta dimensión para la primera raqueta dominicana.

En lo individual cada jugador creció por su lado y en su propia dimensión: Estrella sumó su segundo título ATP, ambos en Quito, y su participación en Río y los cuatro torneos Grand Slam. Hernández está avanzando en serio en el ranquin mundial y aparece como 222 del mundo. Roberto Cid cerró el ciclo universitario como uno de los mejores de la NCAA y ahora va por los puntos ATP que sabemos que va a lograr. Esperen grandes cosas del hijo de Rosendo Cid.

José Olivares juega eventos internacionales para hacer su camino profesional. Es un talento y tiene coraje.

Nick Hard es el futuro y con apenas 15 años logró cuatro títulos ITF venciendo a rivales de más edad. Va por todo en el tenis profesional y aspira a ser jugador élite. Talento le sobra.

Es un equipo especial y los resultados lo avalan.