La falta de reglamentos en el deporte nacional ha creado un nuevo problema y es el de los entrenadores y atletas retirados que devengan dos salarios en el Estado.

La ley 4108 de función pública prohibe la duplicidad de nómina, pero tiene excepciones como la de maestros, investigadores y médicos militares. Los entrenadores reconocidos por sus federaciones y atletas de alto rendimiento, retirados, que alcanzaron las condiciones de inmortal o vieja gloria deben ser parte de esas excepciones y es una irresponsabilidad del movimiento deportivo (COD incluido) que eso no se haya peleado hasta conseguirse.

Ahora bien, la sensatez manda y a nadie le puede pasar por la cabeza que el entrenador que más medallas ha dado al país en Juegos Centroamericanos y del Caribe y Juegos Panamericanos de los dos últimos ciclos esté fuera de la nómina de Miderec. Hablo de Antonio Vólquez, piloto del equipo nacional de karate. Y no me hablen de violar la ley que eso no se aplica a todos y todas. Y son muchos más los afectados, cuyo trabajo conocemos.

Es más, no debe aplicarse a ningún trabajador del deporte que esté a cargo de un equipo nacional, un programa federativo de desarrollo o que como atleta haya alcanzado los grados de distinción que mencioné antes y que se mantenga realizando una labor en el Estado. No defiendo botellas. Hablo de representantes de nuestro deporte que dieron su juventud como atletas de alto nivel, compitiendo con necesidades que todos conocemos ante rivales de potencia con todo resuelto.

Se trata de entrenadores que cada mañana se adelantan al sol para ir a preparar a los que hoy llevan la Bandera Nacional en el pecho en las competencias internacionales. También entrenadores a cargo de programas de iniciación y desarrollo que no son remunerados por tan importante labor porque pertenecen a una institución militar o a la Policía, un monumento a la hipocresía de un movimiento deportivo sustentado por las nóminas de esas instituciones castrenses vía los Juegos Militares.

Lo peor es que se trata de salarios ínfimos (cinco mil pesos en el caso de un iniciador que forja talentos para la halterofilia en el Centro Olímpico). Las federaciones deben apoyar a sus hombres para que estas cosas se traten con sensatez. La baja del país en los medalleros de Veracruz y Toronto tiene mucho de desmotivación.

No la alimenten más. Seamos más humanos con nuestros atletas retirados y con los forjadores de talentos emergentes. La condición de vieja gloria o inmortal se gana con un sacrificio y entrenar es un sacerdocio que siempre será poco remunerado.