Roman Reigns ha necesitado muy poco tiempo para convertirse en uno de los luchadores referentes de la WWE.

El peleador de ascendencia samoana hizo su primera aparición como parte del "Escudo", junto a Dean Ambrose y Seth Rollins, en el Survivor Series de 2012, el 18 de noviembre de ese año. Apartir de entonces, su carrera ha despegado hasta ser uno de los luchadores preferidos del entretenimiento deportivo.

Aunque su porte y fortaleza intimidan a cualquiera dentro de los cuadriláteros, Roman es un hombre tranquilo y hogareño fuera del show.

En exclusiva, el exmiembro del "Escudo" confesó sus metas a corto plazo, gustos y hobbies.

"Soy un tipo que gusta pasar su tiempo en casa, al lado de su familia. Es complicado por las giras que tenemos en la WWE, pero cuando tengo oportunidad disfrutó al máximo estar con mi mujer y mi hija", indicó el primo de "La Roca".

Aunque Roman comenzó en la empresa de Vince McMahon como rudo, con el tiempo encontró en el bando técnico un lugar para ser bien recibido por el público. A pesar de ser uno de los luchadores más queridos, aún le falta ostentar el Campeonato Mundial de Peso Pesado.

"Es una meta que tengo desde que ingresé a la WWE. Trabajo todos los días para tener el cinturón y claro que me veo como máximo monarca, pero si no se ha dado es por algo y debo seguir entrenando hasta obtenerlo", aseguró.

El samoano puede impresionar en el encordado, pero fuera de él se describe como un tipo simple y tranquilo. "Me gusta disfrutar de una buena soda, aunque también bebo mucha agua. Fuera de la lucha libre puedo ver el fútbol americano, mi equipo favorito son los 49ers de San Francisco", confesó.

Para finalizar, Roman Reigns aconsejó a los jóvenes que quieran seguir sus pasos. "Está es una carrera difícil, porque pierdes muchas cosas por lo viajes. Pero si desean ser una estrella de la WWE, primero deben centrarse en la escuela, en tener una buena educación y después trabajar y entrenar al máximo hasta cumplir su sueño", concluyó.