España disputará en París un clásico del fútbol europeo ante Italia en un partido que se prevé durísimo para la actual campeona continental en su pelea por estar en cuartos de final de la Eurocopa.

Muchas cuentas hay pendientes entre ambas selecciones desde 1994, cuando Italia echó a España de aquel Mundial de la forma más dolorosa. Después, llegaron los tiempos de bonanza para los españoles, que apearon a la "Azzurra" en los cuartos de final de la Eurocopa 2008 en la tanda de penales y la superaron por un inapelable 4-0 en la última final continental.

Ahora llega la cita de Saint-Denis, de pronóstico incierto. Italia aseguró el liderato del Grupo E en apenas dos jornadas mientras España quedó segunda del Grupo D tras su inesperada derrota 2-1 ante Croacia, ya eliminada del torneo. Su "exceso de confianza", como reconoció el lateral Juanfran, condenó a la campeona a viajar por la parte más dura del cuadro.

La primera piedra será quizá la más dura, Italia. París asistirá a toda una confrontación de estilos: mientras España permanece pegada al juego combinativo y la posesión del balón como argumentos para el progreso, su rival remite a su vieja esencia, la de un equipo solidario, firme en defensa y eficaz en ataque. Es "la antigua Italia", puesta al día por Antonio Conte, su entrenador.

La gran duda del técnico italiano es cómo suplir la ausencia por lesión del volante Antonio Candreva. En su lugar podría entrar el milanista Alessandro Florenzi, aunque son muchas las variantes posibles. Mientras, Éder y Graziano Pellé parecen fijos en la delantera.

España, ent tanto,  necesitará desarrollar todo el talento de jugadores como Andrés Iniesta o David Silva para buscar grietas en la pared italiana. Además, el duelo se plantea como un ejercicio de precisión: aprovechar las ocasiones será vital para uno y otro conjunto.

El actual campeón de Europa se prepara para una "visita al dentista". Sabe que será difícil disfrutar sobre el campo. Realmente, eso parece lo de menos cuando está en juego unos cuartos de final de la Eurocopa. Ambas selecciones lo necesitan porque el pase también sería una especie de reivindicación tras la decepción del último Mundial.