A los aportes de Cristóbal Marte como propulsor del más organizado y exitoso programa deportivo del país, debemos agregar su capacidad para transmitir las necesidades del deporte nacional.

La atletas del Proyecto Nacional de Voleibol Femenino enfretan menos adversidades que sus compañeros del voleibol masculino y de otras disciplinas porque ellas tienen a Cristóbal, pero eso no evita que les toque algo de las debilidades de nuestro sistema deportivo.

El vicepresidente de la Federación Mundial de Voleibol llamó la atención el domingo sobre un tema que puede marcar diferencia entre la vida y la muerte o, para ser menos drásticos, la continuación o no de una carrera deportiva. Las fallas del seguro médico de los atletas de los equipos nacionales son un peligro de marca mayor, porque no todos cuentan con el “SRL Cristóbal” que se encargó de la situación que atravesó recientemente Bethania de la Cruz, considerada como una de las atacantes más letales del voleibol mundial.

En este sistema de intereses y bocas cerradas por H o por R, el Cristóbal Marte de las declaraciones altisonantes, pero responsables, es un punto de equilibrio que con frecuencia ofrece una visión realista de los fallos que por años han afectado a nuestros atletas.

El peligro está en que los deportistas no solo se enfrentan a lesiones en la duela;  también están expuestos a los accidentes y ataques delincuenciales propios de la cotidianidad en la que sobrevivimos todos. Así que la falta o ineficiencia de un seguro médico puede afectar una carrera o hasta una vida si se trata de un accidente de mayor envergadura.

Son fallas que delatan nuestra condición de tercermundistas, por más que nuestros representantes deportivos se atrevan a retar a las potencias mundiales, gracias a la principal materia prima de nuestro deporte: el corazón de los atletas. El exsecretario de deportes afirmó que los seguros de los atletas dominicanos “no sirven”.

Lo dice un hombre responsable de un proyecto de decenas de niñas de diversas edades y con necesidades de toda índole. Una fortaleza, porque se debe decir todo, es el eficiente equipo médico que suele acompañar a los competidores dominicanos en las competencias internacionales.

Los especialistas en medicina deportiva del país son profesionales comprometidos, pero su trabajo se limita a la atención en la duela y ante situaciones mayores la calidad de los seguros puede determinar la suerte final de un atleta lesionado. Crístóbal Marte es un ente necesario para el equilibrio de este débil sistema deportivo.