El pasado jueves asistí al local de la Federación Dominicana de Fútbol, donde se celebró la conferencia de prensa para anunciar la Copa Dominicana de Fútbol que comenzó el día siguiente.

La Copa complementa la Liga Dominicana de Fútbol, calienta la pista para esta, y brinda un escenario a los equipos profesionales y semiprofesionales para mostrar lo que tienen que ofrecer al proceso de crecimiento de nuestro balompié.

La presencia de los 17 equipos, el llamado de varios de ellos para que se abran oportunidades para entrar a la Liga, la explicación válida de Fedofútbol sobre la futura liga de ascenso, para la cual los equipos deben profesionalizarse y lograr la economía que haga viable su paso al profesionalismo, todo bien hasta este punto.

Pero la nota de prensa entregada decía: “Félix Ledesma, director de la Copa”. Ok, el presidente de la Liga es director de la Copa.

¿Y de la Liga? Entonces pregunto por el cambio en el nombre del cargo. Agárrese para leer la respuestas de Osiris Guzmán y el propio Ledezma. Cito: “Ledesma es DIRECTOR de la liga, no PRESIDENTE, la prensa lo llamaba presidente por error”.

O sea, que los periodistas, los comentaristas oficiales, las notas de la propia Fedofúbol, las presentaciones en eventos oficiales y las transmisiones de los juegos inventaron el cargo de presidente para Ledesma.

¡Por Dios!. Un poquito de respeto a la inteligencia ajena vendría bien. Lo que sucedió es lo siguiente. Para hacer creer a los equipos que la Liga era independiente de la Federación, presentaron a Ledesma como presidente, pero la Liga fue, es y será encabezada por la Fedofútbol y en consecuencia, por Osiris Guzmán.

Lo otro fue una mentira innecesaria que agrede la buena convivencia entre los que participan de la Liga. Desde los albores de la Liga los equipos no quieren dependencia total de la Federación.

Quizas por desconfianza. La Liga Dominicana de Fútbol es un proyecto de un país que quiere al deporte más popular del mundo y que ha decidido darle una parte importante de sus atención y recursos destinados al sano esparcimiento.

La Liga no es un proyecto personal ni de Osiris ni de nadie, pertenece al pueblo futbolista, al pueblo dominicano.

Exponer las realidades del circuito con sinceridad y diafanidad es responsabilidad de los actores y es lo que merecen el público y los patrocinadores. Las mentiras solo sirven para dañar un proyecto bonito, una opción de diversión familiar.