Los Celtics ofrecieron un magnífico rendimiento y fueron merecedores de la victoria. El conjunto de Brad Stevens comenzó el último cuarto con una ventaja de tres puntos que supo manejar a la perfección, liderando el marcador durante los últimos 12 minutos de partido pese a las embestidas de Golden State.

Los Warriors tuvieron una última jugada para forzar el tiempo extra, pero un triple malo por Stephen Curry primero y otro a la desesperada de Harrison Barnes que no tocó ni aro completaron la sorpresa.

“No hemos tenido a un solo jugador que haya jugado mal”, dijo Stevens tras el encuentro en rueda de prensa. “Eso es lo que se necesita para vencer a un equipo como este. Son impresionantes”.