Tras los titulares con cifras millonarias de cada 2 de julio, se oculta la frustración de jóvenes que no logran firmar con las organizaciones de Grandes Ligas.

Yohansy Ramírez, exjugador cuya carrera terminó por una lesión mientras jugaba en la NCAA con South Western Community College, creó el programa “Big Dream” para trabajar con peloteros elegibles para firma, pero por vía de becas para universidades de los Estados Unidos. Es una forma diferente de buscar la firma, ya que el pelotero hace méritos para ser elegido para las mayores al mismo tiempo que estudia gratuitamente. “Este programa se basa se basa en motivar a los jóvenes en el sentido de que los estudios y el juegos son compatibles”.

Ramírez regenteaba junto a su hermano Real Baseball Academy bajo el formato tradicional de desarrollar peloteros para el béisbol profesional. “Hace cinco años me cansé del sistema y comencé a buscar ese jugador que nadie quiere desde los 17 hasta los 25 años, y hoy trabajo para que ellos tengan una segunda oportunidad”. Este visionario ha insertado a cerca de 50 peloteros en las universidades de los Estados Unidos .

“Hemos crecido mucho, en agosto se fueron unos 16 jugadores. Ha sido un proceso arduo, pero vamos avanzando. Yo ví muchos jugadores fracasar en los Estados Unidos. También a otros triunfar como Juan Carlos Pérez que jugó en Oklahoma”, recordó. Apuntó que el programa tiene una alianza U-League, centro de entrenamiento que dirige Pablo Ulloa con una temática similar. Bobby Segal es el coach  de Wabash Valley College y está en el país con la intención de reclutar talentos. Fue el coach del jugador de los Piratas de Pittsburgh  Mel Rojas junior en la citada universidad.

“Aquí hay muchos muchachos fuertes y con habilidades. Estoy excitado por el tryout de hoy. Me gustó lo que pude ver”, opinó. Los alumnos de Ramírez tienen nombre. “Ransel Rosado fue el mejor estudiante atleta de South Westen College. También está caminando bien Andy de Jesus”. Para entrar a Big Dream es necesario ser bachiller o estar en ruta de serlo. “Que sepan que por medio de los estudios hay una segunda oportunidad”.

Los recursos no son fluidos. “No tenemos sostén económico, soy yo solo haciendo esto. Quiero hacer de este programa una organización sin fines de lucro, no para mí, sino para que estos jóvenes logren sus metas”, aseguró. Agregó que “muchos de estos muchachos van a firmar y si ellos quieren que yo los represente, bien. Esto va a cercer.

Los jóvenes se mantienen en los programas a los que perteneecen. “Los monitoreo siempre. Con U-League reciben clases de inglés como segunda lengua. Siempre estan informado de las actividades y pruebas por medio de un chat”, explicó Ramírez. Dijo que este es un programa para enseñarle a los jóvenes cómo se vive en Estados Unidos, cómo afrontar el juego y las reglas de respeto que son importantes allá”. Cuando Ramírez llegó a Estados Unidos estaba solo. “Trato de juntar varios  peloteros en una escuela y se ayudan uno a otro. Los coaches norteamericanos han creído en este trabajo. Muchos están listos para jugar clase A

Se le enseña a cocinar y también a comer”, puntualizó. Juan Darío Sánchez es el padre  de un prospecto que lleva su nombre. “Tuvimos suerte de encontrar a Yohansy. Esta es una obra espectacular. Mi hijo se fue con 18 años, trató de buscar firma pero no es tan fácil. Hay muchas piedras en el camino y los jóvenes se quedan en un lodazal. No avanzan”, se quejó. Félix Martínez está entrenando con Big Dream y Real baseball Academy. “El proceso para firmar es incómodo.

Desde que tienes 17 los scouts te miran diferente. Vas a los tryouts y haces de todo bien, pero aparece un ‘carajito’ con 15 años que hace la mitad de lo que tu haces y los scouts se vuelven loco con él”, apuntó. Una queja recurrente del actual sistema de firmas es que los jóvenes están siendo negociados a muy temprana edad. Aunque las regla Julio 2 manda que los prospectos sean reclutados a partir de esa fecha en el año que cumplen 16, los negocios (al menos verbales) se cierran con meses de antelación.

A estos se suman los trueques de padres con entrenadores o de entrenadores pobres con otros más pudientes para asegurar los derechos a la hora de negociar a un prospecto de altos quilates. Se sabe de niños con 12 años de edad que posen agentes y entrenadores físicos personales.