Uno está considerado de los mejores y más versátiles jugadores interiores de la liga; el otro, aún no tiene el tono grave para aullar, pero las ganas y el talento no le faltan cuando sale a la pista. Si bien la historia de un duende (Al Horford) y un lobo (Karl-Anthony Towns)  suena a fábula, el ritmo dominicano los hace bailar con un balón en las manos.

La relación entre ambos comenzó hace seis años en la Universidad de Kentucky, donde Al Horford y el equipo nacional de la República Dominicana –entrenado por John Calipari en ese momento– llevaban a cabo un entrenamiento. Allí apareció un adolescente que no llegaba a la quincena de años, pero que ya impresionaba, y aprovechó para conocer a los jugadores del equipo nacional.

“Fue impresionante desde el principio. Lo vi lanzar un par de tiros y ya se inclinaba por el triple, mostrando mucha confianza para su edad, me dejó impresionado” dijo Horford a  Taylor C. Snow, de Celtics.com.

Como novato, Towns llevó a su instituto a conquistar el campeonato estatal en 2012; fue nombrado Jugador Gatorade del año en 2014, y conseguiría tres cuádruples dobles en su carrera en la escuela.

Tan solo un año después de la primera toma de contacto, Al y Karl fueron compañeros de selección. Con solo quince años el joven proyecto de estrella llegaba al equipo, y Horford no tardó en hacer de él algo más que un buen jugador. “Cuando tienes a alguien que está contigo a cada paso que das, e intenta llevarte en la dirección adecuada, la vida es más fácil y además más divertida”, dijo Towns sobre su relación con Horford.

Dedicación y empeño se muestran en el jugador de segundo año, que promedia esta temporada 21.8 puntos, 8.4 rebotes y 2.3 asistencias en 35 minutos de juego, quien no olvida uno de los consejos más preciados que recibió de su compatriota dominicano:  “Al me dijo que en la cancha, nunca me tomara un día libre y que siempre jugara a mi máximo potencial”.

Muchos han caído ante el rápido impacto que ha tenido Towns en la NBA, pero a Horford no le causó sorpresa. “Es un muchacho muy listo, desde joven siempre ha sido muy maduro. Una gran ética de trabajo, y sabíamos que tarde o temprano estallaría, y todo sería dominar”, concluyó el de los Celtics.