La primera oportunidad que recibió Jonathan Villar de ser titular en las Grandes Ligas no fue otra cosa que una brisa fugaz. Dos años mas tarde, el veloz paracorto dominicano ha dado clases de cómo un pelotero se debe aferrar a su puesto: con rendimiento sólido tanto a la defensiva como a la ofensiva.

"Ha hecho un excelente trabajo para nosotros", proclamó el dirigente de los Cerveceros de Milwaukee, Craig Counsell, sobre su paracorto titular desde la aurora del 2016. "Ha sido muy consistente. Ha establecido una tónica firme para todos nosotros.

"Destaca por el modo como corre las bases, por la manera que juega, por la forma con la que se desenvuelve en cada situación", analizó el otrora jugador de cuadro. "Ha tenido una buena temporada hasta este punto. Recibió una oportunidad al llegar a Milwaukee y la ha aprovechado".

Debutante en las Grandes Ligas a los 22 años de edad en el 2013 con los Astros de Houston, Villar, de La Vega, República Dominicana, abrió la zafra del 2014 como paracorto de esa novena e inició en 78 encuentros, todos en ese puesto.

Siempre dotado de gran velocidad, Villar, un artillero ambidextro, dividió el 2015 entre las menores y las Mayores. Cuando estuvo en la Gran Carpa, promedió mucho mejor a la zurda (.302) que a la derecha (270) y saboreó la postemporada al robar una base y anotar una carrera en la victoria de los Astros ante los Yankees de Nueva York en el partido entre los wild card del Joven Circuito.

Los Cerveceros lo adquirieron el 19 de noviembre del 2015 con el plan de que les ayudase a fortalecer el cuadro, especialmente en la esquina caliente, a sabiendas de que por las menores sube como la espuma el venezolano Orlando Arcia, conceptuado como el paracorto del futuro de esa organización.

Sin embargo, Villar llegó a los Entrenamientos de Primavera con la convicción de que podría jugar con frecuencia y los números le dan la razón. Batea cerca de los .300, está entre los 10 mejores de la Liga Nacional en boletos recibidos y sus 25 bases robadas son #1 en los dos circuitos principales del béisbol de paga.

"Tendremos que adoptar una decisión y contestar esa pregunta [sobre el posible ascenso de Arcia] cuando llegue ese instante, pero no estamos allí todavía", aseguró Counsell. "En este momento, Jonathan es nuestro paracorto y está jugando pelota a un nivel bien alto".

Esa admiración por Villar no es exclusiva del dirigente de los lupulosos. Bob Melvin, manager de los Atléticos de Oakland, ha visto lo suficiente del joven quisqueyano, que ahora tiene 25 años de edad, para estar convencido de que es un pelotero de primera línea.

"Corre bastante, es ambidextro y tiene poder desde ambos lados del plato", conceptuó Melvin. "Fue una buena adquisición para ese equipo. Juega bien a la pelota. Y cuando tipos como esos se meten en un letargo no es por mucho tiempo, debido a su velocidad".

Una de las cosas que ayudaron más a Villar en su camino a la titularidad -abrió 68 de los primeros 71 encuentros de la novena de Wisconsin como paracorto en el 2016- es el hecho de que Counsell lo aconsejó personalmente en los Entrenamientos de Primavera.

"Me han dado la confianza", reveló el pelotero que pertenece a las Aguilas Cibaeñas en la pelota invernal dominicana. "Hablaron conmigo. Me dijo 'juega tu pelota, es un equipo nuevo, yo [Counsell] fui jugador también y pasé por eso. Aunque cometas un error, nunca bajes la cabeza"'.

Esas palabras de Counsell, que intervino en 1,624 encuentros en las Grandes Ligas como pelotero y que fuera héroe de dos Series Mundiales -incluyendo el título de JMV de la del 2001 con los Diamondbacks de Arizona-, las recuerda Villar en las buenas, como cuando hilvanó una cadena reciente de siete partidos con hit con 11 imparables en ese lapso, o en las malas, como su mini-letargo reciente.

"He estado un poquito malo, pero son momentos que le pasan a todos los peloteros", aceptó Villar. "Es cuestión de trabajar, de seguir adelante. Y que sea lo que Dios quiera".

El recuerdo de su paso por Houston lo adopta como una experiencia que le ayuda a ser una fuerza útil a su nuevo equipo en todos los aspectos.

"Fue una cosa muy rápida [lo de su puesto con los Astros], como si no lo hiciste en dos semanas, ya está", rememoró el quisqueyano. "Eso es lo que me tenía un poquito más desesperado. Tenía miedo que si fallaba, iba a pasar otra cosa".

Un cambio de equipo y de mentalidad han marcado enormes diferencias para Villar, un atleta tan rápido que dejó 252 bases robadas a su paso por las ligas menores.

"Me dieron [los Cerveceros] la oportunidad de volver a jugar mi posición, que es lo que estaba buscando", expresó Villar. "Uno nunca sabe cuántos equipos necesitan un shortstop".

El hecho de que los Cerveceros cuenten con Arcia en las ligas menores es algo similar que ocurría cuando estuvo con los Astros y sabía del eventual ascenso de Correa.

"Siempre me ha gustado la competencia", acentuó Villar. "No me importaba que Correa estuviera por allá abajo [en las menores], porque de todas maneras yo siempre iba a dar el ciento por ciento de mi".

Ser un primer bate de calidad es otra muralla que puede volver loco a cualquiera, pero para este jugador que debutó en la pelota profesional norteamericana en el 2010 no es tan diferente esgrimir turno al tope de la alineación como hacerlo en otro sector de la misma.

"No creo que es una cosa del otro mundo", simplificó el dominicano. "De primero, de último, de séptimo o de cuarto, es lo mismo. Lo que necesitas es saber las situaciones.

"Siempre tienes que tratar de poner la bola en juego en cualquier turno", puntualizó la saeta de la tierra del merengue. "Vas a ver más rectas [de primero]. No van a querer [los otros equipos] que yo llegue mucho a base, porque saben que cuando lo haga siempre voy a producir bastante movimiento en el terreno".