La semana pasada, el pequeño Mikael López, quien había pasado la mayor parte de sus primeros dos años y medio de vida en hospitales, finalmente vio lanzar a su padre. Fue una experiencia aterradora para él.

Los pasillos repletos de gente, los vendedores ambulantes, el grito de los fanáticos al escuchar el contacto de un bate - todas estas fueron experiencias nuevas para el hijo del aclamado prospecto de pitcheo de los Cerveceros, el puertorriqueño Jorge López. Ahora de tres años de edad, Mikael apenas comienza a tener una vida normal tras haber sido dado de alta de un hospital de Cincinnati el mes pasado. Mikael padece de una enfermedad inmunológica.

El Scottsdale Stadium se convirtió en una sobrecarga sensorial para el pequeño. Pero Jorge López se gana la vida jugando béisbol, y Mikael tendrá que adaptarse; por ello regresó a un estadio el miércoles para ver a papá lanzar contra los Reales.

"Estaba enojado", exclamó López con una sonrisa, mientras relataba ese primer día en Scottsdale. "Estuvo en el hospital por mucho tiempo. Sintió pánico al ver tanta gente a su alrededor.

"Es todo un proceso. La única forma en la que aprenderá es viendo a todo mundo".

La vida ha cambiado para el derecho de 23 años de edad y su esposa, Karla. Ha sido así especialmente en los últimos tres años, mientras López se adapta a su nueva faceta de esposo, padre primerizo y a su etapa como aclamado prospecto de pitcheo. Y hace todo ello mientras aprende un segundo idioma.

Tras haber sido seleccionado por Milwaukee en la segunda ronda del draft del 2011 como estudiante de preparatoria en Puerto Rico, el derecho ha ascendido en su juego hasta convertirse en el tercer mejor prospecto de los Cerveceros, según la lista de MLBPipeline.com. López tuvo marca de 12-5 y efectividad de 2.26 por Doble-A Biloxi la campaña pasada y fue nombrado Pitcher del Año en la Liga del Sur, así como el mejor pitcher de ligas menores de los Cerveceros.

El boricua tuvo su primera probadita de las Mayores en septiembre pasado. De hecho, ganó en su debut en el Petco Park de San Diego, y esta temporada está proyectado para arrancar en Triple-A Colorado Springs--aunque sería una de las primeras opciones para recibir el llamado en caso de que Milwaukee lo necesite.

Edwin Rodríguez, representante de López, ha sido de gran ayuda para el lanzador mientras éste lidia con las complicaciones de los últimos tres años. López también ha encontrado aliados en la organización, incluyendo a los compañeros y coaches de Clase-A fuerte Brevard County, quienes ayudaron a organizar un torneo de golf en el 2014 para ayudar a recaudar fondos para solventar los gastos médicos del pequeño Mikael. Cuando su compatriota Martín Maldonado y otros en el clubhouse del equipo grande se enteraron del evento altruista, varios jugadores donaron bates autografiados y otros artículos para ser subastados.

"Cuando él estaba en Brevard, llegué a hablar con él en un par de ocasiones, pero más que nada eran los mismos muchachos ahí que le brindaban su apoyo", dijo el asistente del director de ligas menores de los Cerveceros, Eduardo Brizuela. "Si lo comparas desde el primer día en que firmó hasta el día de hoy, el muchacho es una persona completamente diferente".

Brizuela asegura que el proceso de maduración de López comenzó antes del nacimiento de su hijo Mikael. No hubo altercados de mayor grado, afirmó Brizuela, sólo los "obstáculos en el camino" normales para cualquier joven de preparatoria seleccionado en las primeras rondas del draft.

Cuando López fue bajado a la Liga de Verano en Dominicana durante su segunda campaña, algo pasó que lo hizo cambiar.

"Creo que se dio cuenta de que debía mejorar un poco su juego si quería llegar a Grandes Ligas", manifestó Brizuela. "Lo bajaron, hizo un gran trabajo, y después fue ascendido a la liga instruccional y sorprendió a muchos. Luego tuvo a su hijo y fue otra llamada de atención para él.

"Lo que noto ahora es que el muchacho siempre está sonriendo. Sin importar qué suceda, siempre se te acerca con una gran sonrisa".

El piloto de los Cerveceros, Craig Counsell, ya se dio cuenta.

"Creo que todos en la organización admiran la manera en que ha llevado su vida profesional teniendo en cuenta con lo que ha tenido que lidiar en su vida personal tras el nacimiento de su hijo", comentó Counsell. "Salta al terreno con una gran actitud, a pesar de todas las cosas por las que está pasando con su hijo. Su motivación es extra".

Dicha motivación se renueva en López cada noche cuando vuelve a casa después de trabajar en el Maryvale Baseball Park. Él y Mikael ven películas y escuchan música juntos. Para las 8:30 de la noche, ambos ya están en la cama.

"Es bueno, hombre", externó López. "La vida ha cambiado. Cuando llegué a los últimos dos entrenamientos primaverales, era difícil conciliar el sueño. Me dormía bien tarde, a medianoche o a las 2 de la mañana en ocasiones.

"Ahora, estoy con mi familia cada noche, relajado. Estamos bien felices de tener (a Maikel) en casa. Siempre estoy pensando, 'Sé una mejor persona, un mejor esposo, un mejor padre, un mejor compañero, un mejor jugador'.

"Trato de dar lo mejor de mí todo el tiempo".