Ayer tocó el turno de Jorge Ramírez, director nacional de deportes del Partido Revolucionario Dominicano, para presentar su “Plan Nacional de  Deporte”, el cual describe como fruto de conversaciones y consensos con deportistas y autoridades de todo el país.

“Hemos presentado este acuerdo a legisladores, síndicos y candidatos a estos puestos, porque es con ellos que tenemos que trabajar las reglas y la ejecución de este plan”, apuntó Ramírez.

Me gustó el proyecto en general, especialmente la conciencia de la necesidad de nuevas reglas que implica la readecuación y puesta en funcionamiento de la Ley del Deporte, dormida profundamente, por no decir que muerta.

El reclamo de un cambio en el deporte escolar a fin de aprovechar la tanda extendida es otro punto que hemos propuesto en esta columna y su programa homónimo de televisión.

Es necesario que cuando un programa funcione en el deporte nacional, este sea mantenido sin que dependa del criterio personal de las autoridades de turno. Que el próximo ministro continue con el ornato de las instalaciones de Jaime David, que regresemos al Parni de Jay, que no abandonemos las construcciones de César Cedeño.

En fin, que lo bueno siga sin importar el  partido que lo implementó. Es decir, un deporte sin gorras ni banderas políticas.

El deporte reclama un mayor presupuesto. Atención a los clubes: estos sirven para aquietar los barrios.

Hablen con los miembros de la selección nacional de boxeo, varios de ellos son de sectores con alta taza de delincuencia  y me han contando sobre los ambientes en que crecieron y cómo el deporte los sacó del baile de violencia, alcohol y drogas que les rodeaba.

El de Jorge es un excelente plan. Ya con que sea un plan vamos ganando porque de eso carecemos.