Para Jorge Soler, la temporada del 2015-su primera completa en el equipo grande de los Cachorros-ha sido de altibajos. Pero el cubano de 23 años eligió un gran momento para tener su mejor trecho de su joven carrera en las Mayores, ayudando a Chicago a eliminar a San Luis en la primera ronda de los playoffs y a colocarse a un paso de la Serie Mundial.

Soler, quien tuvo OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de 2.341 en los cuatro partidos vs. los Cardenales-el cuarto mejor de todos los tiempos en una serie de postemporada, entre los bateadores que fueron al plato por lo menos 18 veces-no sólo brilló con el bate en la Serie Divisional, sino también con el guante al atrapar en el plato a Tony Cruz con un láser de disparo desde el jardín derecho en el decisivo Juego 4.

Ahora, en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Mets, el habanero pretende seguir aportando.

"He tenido un buen progreso en los últimos juegos, mejores turnos al bate", comentó Soler, quien batea .455 con dos jonrones en esta postemporada.

Gran parte del éxito de Soler, quien bateó .262 con OPS de .723 en una temporada limitada a 101 juegos debido a lesiones en el tobillo izquierdo y un músculo abdominal, ha sido una mejor disciplina en el plato.

"Cuando lo vi por primera vez en los entrenamientos, escuché sobre su habilidad de seleccionar bien los pitcheos", comentó el manager de los Cachorros, Joe Maddon. "Durante el transcurso de la temporada, eso se le fue de las manos. Pero cuando se lesionó y regresó, se vio mucho mejor".

A la hora de hablar de sus éxitos, Soler no deja de mencionar el nombre de Manny Ramírez, "consultor de bateo" de los Cachorros. El dominicano, autor de 555 jonrones en Grandes Ligas, ha sido de mucha ayuda entre los jóvenes latinoamericanos en Chicago. Soler, quien habla muy poco inglés, es uno de los beneficiados.

"Él es que ha facilitado todo eso", dijo Soler sobre la ayuda de Ramírez a la hora de prepararse para sus turnos, "enfocarme en todos los pitchers, más o menos lo que van a pitchar, lo que me van a tirar a mí".

Soler, firmado a un contrato de nueve años y US$30 millones por los Cachorros en el 2012, sabe que aún es una "obra en progreso". Pero sí ha enseñado por qué la gerencia de Chicago invirtió tanto en él a su salida de Cuba. Tanto él como los Cachorros esperan ver más del Soler que se dejó ver durante la serie contra los Cardenales.

"No ha sido fácil, pero (estoy) trabajando, trabajando y trabajando ahí", dijo Soler. "Vamos ajustándonos".