Al aceptar Neil Walker la oferta calificada de los Mets para el 2017, es posible que José Reyes se haya quedado sin un rol fijo en la novena de Queens. Pero el dominicano sabe que la versatilidad podría convertirlo en una de las piezas más valiosas de la banca de Nueva York la próxima temporada.

"Este invierno, pienso trabajar en todas las posiciones con el fin de estar listo para los entrenamientos", dijo el martes Reyes luego de repartir pavos como parte de una obra caritativa en una escuela en Jamaica, Queens. "Donde quiera que el capataz [Terry Collins] me ponga, ahí estaré dispuesto a jugar. Y lo que más le convenga al equipo, como dije, estaré dispuesto a hacerlo".

Reyes se perfila como reserva para la segunda base, el campocorto y especialmente la tercera base; la incertidumbre con respecto a la salud de David Wright probablemente resulte en bastante tiempo de juego para el veterano en la esquina caliente.

Reyes devengará el salario mínimo de un ligamayorista, una opción que el oriundo de Santiago negoció con los Mets cuando firmó con el equipo en junio.

Reyes, quien como ligamayorista ha sido convocado a cuatro Juegos de Estrellas, integrará una banca fuerte que también contará con el guardabosque dominicano y ganador de un Guante de Oro, Juan Lagares, y el infielder venezolano Wilmer Flores. También se espera que T.J. Rivera, quien con frencuencia fungió como segunda base titular de los Mets en la recta final del 2016, vuelva con el equipo grande.

En ese sentido, el regreso de Walker le da bastante profundidad a los Mets. De haberse marchado Walker como agente libre, Reyes, Rivera y Flores hubiesen sido candidatos para el puesto de intermedista titular.

"Es maravilloso tener a Neil de regreso", dijo Reyes. "Sabemos de lo que es capaz en el terreno de juego. Es un gran compañero de equipo y una gran persona. Necesitamos lo que brinda como intermedista".

Reyes, quien jugó por los Mets del 2003 al 2011, regresó con el club este año luego de cumplir una suspensión de 51 juegos bajo la nueva política de violencia doméstica de Major League Baseball. En 60 compromisos por Nueva York, el quisqueyano bateó .267 con ocho jonrones y nueve bases robadas, a la vez que fungió mayormente como antesalista ante la ausencia de Wright.