La ciudad de Charlotte sufrió un duro golpe hace un mes cuando la NBA decidió retirarle la organización del All-Star de 2017. La polémica ley estatal HB2 aprobada por North Carolina que prohibía ordenanzas municipales anti-disciminación hacia la comunidad LGBT (incluida una aprobada poco antes por la propia ciudad de Charlotte) y la falta de avances para derogarla acabó convenciendo a la NBA de cambiar de lugar el evento para proteger a sus empleados y aficionados de posibles discriminaciones.

Con el All-Star de 2017 ya confirmado en New Orleans y el de 2018 en Los Angeles, Charlotte está ya trabajando en recuperar la organización para la edición de 2019. El Consejo Municipal de la ciudad aprobó el lunes ofrecer a la NBA los mismos incentivos públicos que presentó en 2017, lo cual generalmente incluye ayudas en infraestruturas, alojamiento y transporte, entre otras partidas. Concretamente, la inversión ofrecida asciende a $600.000.

De esta forma, Charlotte renueva su compromiso para alojar el All-Star. La NBA, por su parte, ya había decidido congelar el proceso para elegir a la sede de 2019 para darle prioridad a la ciudad más poblada de North Carolina.

Pero pese al interés del consejo municipal (de mayoría demócrata), la posibilidad real de alojar el All-Star en dos años dependerá de una iniciativa estatal (cuyo senado es hoy por hoy republicano) para derogar la polémica ley, algo que de momento se antoja complicado.

La clave estará en las próximas elecciones de noviembre, donde aparte de elegirse nuevo presidente de Estados Unidos se renovarán las cámaras legislativas y el actual gobernador republicano, Pat McCrory, de presentará a la reelección. Gran parte de las opciones de Charlotte de acoger el All-Star de 2019 pasarán por lo que decidan las urnas en tres meses.