Es costumbre reconocer a un soldado que triunfa en el campo de batalla como un héroe nacional. Disparar cuadrangulares con el bate, atrapar las esféricas voladoras de los contrarios y lanzar proyectiles desde los jardines para evitar perder el control de la batalla fue parte del trabajo del dominicano Vladimir Guerrero en el terreno de juego de las Grandes Ligas.

Vladimir se enlistó en el batallón de los Expos de Montreal en 1993, luego de haber sufrido una lesión que lo alejó de los campos de entrenamiento de los Dodgers de Los Ángeles al inicio de su carrera como jugador profesional.

Desde su debut en MLB en la temporada de 1996 con los Expos, la agresividad que mostraba Guerrero al abanicar su bate lo convirtió en el más poderoso y exitoso bateador de “bolas malas” de la liga. Y es que con la coordinación de vista, contacto y poder, logró azotar lanzamientos que para la regla del juego estaban fuera del radar de alcance, pero para Vladimir eran una oportunidad más de atacar al enemigo.

La acción táctica del bombardero dominicano lo llevó a unirse al ejército de los Angelinos de Anaheim en el año 2004, cuando fue reconocido como Jugador Más Valioso de la Liga Americana tras fletar 39 jonrones, remolcar 126 carreras y acumular un promedio de bateo de .337

La consistencia ofensiva de Guerrero lo llevó a ser llamado en nueve ocasiones al Juego de Estrellas, a ganar ocho premios Bate de Plata, a comandar el Derby de Cuadrangulares del año 2007 y a firmar contratos que en conjunto superaron los 100 millones dólares.

Luego de haber agotado 16 años de servicio en las mayores, el soldado dominicano se retiró con el escuadrón de los Orioles de Baltimore en 2011. En la actualidad es candidato y potencial miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, una prueba en la que tendrá que obtener al menos el 75 % de aprobación de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica.

Vladimir Guerrero no busca ganar una simple batalla, busca triunfar en el último capítulo de su guerra, con un armamento de 449 jonrones, 2,590 hits y promedio de bateo de .318 que con absoluta autoridad representan el informe de un general de brigada del béisbol profesional.