El estado de Georgia está a una hora de avión y apenas cuatro de coche del estado de Carolina del Norte. Entre ambos sólo se impone Carolina del Sur. Y una ciudad del primer estado, Atlanta, se ha presentado como alternativa a otra ciudad del segundo, Charlotte. Una ciudad donde se ha aprobado una polémica ley, bautizada como “ley anti-LGBT”, y que pone en serio peligro las leyes de derechos de igualdad y perjudicando especialmente a los transexuales.

Cambio de sede

El caso es que ante la polvareda política y filantrópica levantada, el Consejo de la ciudad de Atlanta se ha ofrecido como ciudad alternativa para albergar el próximo All-Star Weekend que debía —y por ahora debe— tener lugar en Charlotte. Lo ha hecho mediante el siguiente comunicado de su presidente Mitchell.

“”La ciudad de Atlanta encuentra su fuerza en la diversidad de su comunidad. Esta unión es símbolo de nuestro espíritu, una cualidad que ha hecho de Atlanta el destino elegido para numerosas convenciones internacionales de negocios y eventos deportivos profesionales y universitarios. Sin duda daríamos la bienvenida a la oportunidad de mostrar ese mismo espíritu postulándonos como anfitriones del All-Star Weekend 2017”.

La NBA lo rechaza

La NBA no ha tardado en responder y de forma tan agradecida como contundente. No piensa ceder ante la anquilosada y absurda ley:

“Agradecemos la invitación, pero tenemos la esperanza de que la ciudad de Charlotte y el estado de Carolina del Norte puedan trabajar a través de sus diferencias para el futuro All Star Weekend 2017”, ha declarado su portavoz, Mike Bass.

Y desde Charlotte ironizan

Y, como era de esperar, en la ciudad de los Hornets no se han tomado demasiado bien este “ofrecimiento”. Desde la oficina de Gobernación de Pat McCrory —el elemento encargado de aprobar dar luz verde a la ley en su estado— han tirado de sarcasmo.

“Afortunadamente ningún equipo de la universidad de Georgia ha alcanzado la Final Four este año. De lo contrario, el Ayuntamiento de Atlanta tendría que boicotear la Ciudad de Houston, donde los votantes rechazaron abrumadoramente una ordenanza [sobre el uso de los servicios] que era casi idéntica a la rechazada por el Estado de Carolina del Norte”.