Como medio deportivo que somos, no deberíamos pronunciarnos en exceso sobre nuestra visión y opinión del que ha resultado vencedor en las 45th elecciones a Presidente de los Estados Unidos de América. Pero como diría la siempre acertada Mafalda: ¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Sorpresa a medias y temor total confirmado. Despuntaba el sol en España y reinaba la oscuridad bajo el cielo de USA, cuando se certificaba la defunción electoral de Hillary Clinton.

Para muchos, ese reino de oscuridad y de tinieblas no moría con los primeros rayos de nuestra estrella bañando el horizonte. Para ellos ese manto de sombras e incertidumbre no ha hecho más que empezar, en lo que será un largo reinado de cuatro años. Donald Trump, candidato por el Partido Republicano, es el nuevo presidente de los EE.UU.

Y en la esfera NBA, ante un discurso que durante meses ha calado (por deseo cuasi expreso de su voceador) de homófobo, machista, segregacionista, populista y antediluviano, como que no han terminado de estar contentos con la victoria del ganador. Así ha reaccionado en Twitter parte de la comunidad baloncestística allá donde sufrirán —para bien y para mal— las políticas internas de su nuevo presidente.