En la medida que el país produce peloteros,  también se desarrollan en el patio otros actores del mundo del béisbol. Los técnicos dominicanos abundan, algunos con exitos considerables en las ligas menores y no reciben publicidad.

También el personal de oficina es una necesidad de la industria con la presencia de las 30 organizaciones de Grandes Ligas y algunos de esos burócratas dan el salto al escenario grande.

Concentrémonos en los criollos que dirigen en las menores o realizan funciones de coach en las Grandes Ligas. Decenas de dominicanos están en este grupo y la mayoría ha demostrado capacidad para escalar. Muchos lo logran, otros son víctimas de la competencia y la circunstancia.

El escenario ideal para que nuestros técnicos se desarrollen y proyecten, debe ser la Liga Dominicana de Béisbol Profesional, La Pelota Nuestra, diría Osvaldo.

Sin embargo, nuestro circuito peloteril es una fabrica de frustraciones para estos técnicos, ya que escalar a la posición de dirigente es difícil para los criollos y mantenerse es casi imposible.

En el país se utilizan muchos dirigentes extranjeros por, dicen algunos directivos, que “los peloteros los respetan más”.

Y cuando un dominicano está al frente de un equipo, su cabeza está en juego durante todo el torneo. Hemos visto directores exitosos en la serie regular despedidos ante el primer titubeo de la semfinal y en los últimos 15 días perdieron su trabajo el más ganador de la historia, Félix Fermín, y el campeón de dos de los tres últimos torneos, Audo Vicente.

Y en los últimos 20 años, técnicos como Samuel Mejía, Alfredo De Freites, Luis Natera, Rafael Landestoy, Alfredo Griffin, José Offerman y Mike Guerrero han vivido buenos momentos como dirigentes, pero el despido con categoría de descrédito ha tocado la puerta de cada uno.

Lo peor es que la mayoría de los despidos llegan con los equipos en plena competencia y con posibilidades de avanzar a la fase siguiente.

Pero la presión es mucha para los directivos de los equipos y esto se ha acentuado en la era de Twitter y los memes, graciosos, maliciosos, sabrosos. Hay de todo.

Apoyo a Félix Fermín, quien dijo el lunes a Metro que los equipos deben respetar más el trabajo dirigencial, especialmente el de los dominicanos.

La liga debe ser professional, y aparentarlo.

Es que estos cambios hablan de falta de planificación a largo plazo. Señores directivos: no se tomen este tema a la ligera.