Las Águilas Cibaeñas entraron a la presente temporada con un material nativo que no pudo competir y el resultado es una pésima actuación en la primera mitad de la temporada con récord de 9-16 en los primeros 25 juegos, de los 50 pautados en la etapa regular.

Los cibaeños nombraron un gerente general, Ramón Peña, que sustituye a la gerencia “por comité” comandada por Ángel Ovalles y Gaby Hernández, la cual se lanzó a hacer su trabajo, pero los resultados no le favorecieron, ya que los jóvenes aguiluchos que iniciaron la campaña en puestos titulares no llenaron las expectativas.

Miguel Tejada será anunciado como dirigente del equipo, esta tarde, en sustitución de Andy Barkett, despedido el pasado sábado. Pero las Águilas necesitan algo más que un dirigente, ya que el calendario juega en su contra.  

Para clasificar al “Round Robin”, los cibaeños están compelidos a cambiar los números si quieren bailar en las fiestas navideñas. Si las Águilas tienen 16-9 en la segunda mitad, tendrán una gran oportunidad de comer lechón esta Nochebuena, pero ese es el rumbo contrario al que llevan con cuatro derrotas consecutivas.

La propia desesperación del equipo ha provocado diligencia$$$ para que entren a juego estelares del nivel de Wilín  Rosario, Rafael Ynoa, Zoilo Almonte y Jhonatan Villar.

El equipo no se ve mal en el papel, Rosario ha tenido una producción de impacto, pero las victorias no llegan.

El pitcheo aguilucho es deficiente hasta ahora y la defensa deja mucho que desear. El equipo es quinto en efectividad colectiva con 3.69 y errores cometidos con 34.

La estadística favorable es un promedio de bateo de .264, el mejor del torneo.

Más que un dirigente motivador, y Tejada puede serlo, las Águilas necesitan mejorar su nómina de lanzadores.

La defensa parece un problema con el que tienen que vivir para contar con los bates de nivel.

Los inicios son vitales en la pelota local y el hecho de que jugar cinco juegos sobre .500 el resto del camino (14-9 para llegar a 23-27) no garantiza la entrada de las Águilas en la semifinal representa un reto difícil, no imposible.