La inteligencia dentro de la cancha ha sido uno de los atributos que más se ha elogiado de LeBron James en su carrera, pero su capacidad de negociar y convertir su figura en dinero fuera de ella es otras de las grandes cualidades del “Rey” en la NBA.

James, quien fue elegido Jugador Más Valioso de la final de la NBA, al conquistar el campeonato con los Cavaliers, renunció a su opción de jugador y con ello a los 24 millones de dólares que cobraría por la próxima temporada con el conjunto de Cleveland. Para cualquier otro jugador esta medida podría ser criticable, pero tratándose de LeBron, quien será agente libre a partir del 1 de junio, es una movida que terminará brindándole los frutos que desee.

La intención de James, quien ha dejado claro que volverá a firmar con los Cavaliers, podría ser la de aprovechar lo más que pueda el incremento en el tope salarial que este año subirá a aproximadamente 94 millones de dólares.

Si bien el dueño de cuatro premios MVP de la NBA, busca un incremento en su ingresos sobre la base de su salario, también es conocido su interés en mantener un equipo competitivo, por lo cual declarándose agente libre puede condicionar su reinserción al conjunto, forzando a la dirigencia a ir detrás de los jugadores que según su criterio son necesarios para mantener el campeonato en Cleveland, como lo hizo en temporadas anteriores, donde se tomaba en cuenta su criterio al momento de hacer cualquier movimiento.

Otro punto fuerte es que, si lo desea, podría aceptar un contrato multianual que le reporte cerca de 30 millones, más incentivos, o uno por un año y un segundo opcional, que le permitiría volver a la agencia libre luego de finalizar la próxima temporada.

En todo caso, los movimientos realizados por James le permiten tener la decisión en sus manos, algo que solo un jugador inteligente sabe hacer.